Desvelando miradas 7: el burka como souvenir

Desvelando miradas 7: el burka como souvenir

Llegamos a la séptima entrega de Desvelando miradas y supongo que, a estas alturas, habrá quedado más que claro que en este Blog de Investigación T&P se mantiene siempre la postura neutral y objetiva de quien traduce e interpreta, es decir, no se está ni a favor ni en contra de que la mujer musulmana, a la cual se pueda estar traduciendo e interpretando en cualquiera de los Servicios Públicos (Sanidad, Educación y Justicia), vista o no con el tipo de velo islámico que ella haya podido decidir. La serie Desvelando miradas pretende tan sólo exponer a los traductores e intérpretes las distintas miradas que un mismo símbolo, como es la prenda del velo islámico (integral o no), puede llegar a tener según el prisma cultural con el que se contempla. Si el burka no tiene derecho a existir, ya sea en Occidente o en Oriente, no es asunto del profesional de la traducción e interpretación, por mucho que sí lo sea, y en todos los sentidos, traducir todos y cada uno de los comportamientos no verbales que implica su uso.

En esta bitácora tan sólo se pretende constatar una realidad social cada vez más presente en nuestro trabajo cotidiano como traductores e intérpretes donde, por falta de una auténtica política traductora en las ayudas sociales, llegamos a ser sustituidos por «intérpretes de papel». Como habrán podido comprobar en las distintas entregas de la serie Desvelando miradas, me hago preguntas constantemente y las más importantes en el caso del burka para quien ejerce la profesión de traducir e interpretar quizás sean de este tipo: si en la profesión preferimos la interpretación remota con webcam a la que se ejerce por teléfono porque podemos ver las caras de las personas que intervienen en el espacio triangular donde ocupamos siempre el lugar central situado entre el proveedor de servicios y la persona inmigrante, ¿se puede traducir e interpretar a una persona sin tener acceso a su rostro y, sobre todo, a su mirada como ocurre en el caso del burka? Si la interpretación remota basada, única y exclusivamente, en el teléfono (sin FaceTime ni nada que se le parezca) resulta no sólo anticuada sino también inadecuada y hasta muy contraproducente porque no nos vemos las caras, ¿cómo actuar ante el uso del burka por parte de mujeres musulmanas inmigrantes alófonas que quieren ejercer su derecho a la sanidad, educación y justicia?

La comunicación no verbal de una importancia crucial durante los procesos de Traducción e Interpretación en Medio Social (TIMS) necesita siempre de todas las miradas presentes en la interacción. La comunicación no verbal es a menudo la clave para conocer el estado emocional de una persona. El tono de la voz, la expresión facial o los movimientos son elementos paratextuales claves para una buena mediación intercultural donde los intérpretes agudizamos todos nuestros sentidos y nos aseguramos de que cada uno de los participantes en la comunicación pueda ver bien la cara y sobre todo la mirada del Otro: ¡DESVELAMOS MIRADAS! Algo que jamás podrá hacer un programa informático y mucho menos un simple trozo de papel como los famosos pictogramas editados por la Xunta de Galicia máxime si a quien debemos traducir e interpretar oculta todo su rostro detrás de un burka. Ahora bien, los profesionales de la traducción e interpretación debemos saber que existe un tipo de burka muy diferente al que todo el mundo piensa cuando se menciona este velo integral islámico.

En efecto, mientras en Francia, tal y como vimos en Desvelando miradas 6, se ha prohibido el uso de toda prenda que oculte el rostro en los espacios públicos de todo el territorio de la República Francesa, el souvenir del antifaz del burka es comprado por los propios franceses que defienden esta ley en su país y viajan como turistas al Sultanato de Omán. Como cualquier otro antifaz, se trata de un tipo de burka que oculta la frente y la nariz pero no los ojos. Generalmente provisto de una arista vertical prominente en el medio, los materiales empleados para la fabricación del burka-antifaz son el cuero negro, telas profusamente bordadas o incluso el oro para las grandes ocasiones.

El uso del burka-antifaz por parte de las mujeres que viven en esta zona cultural situada en el suroeste de Asia, en la costa sureste de la península Arábiga, es tan corriente que hasta los personajes femeninos de los dibujos animados lo llevan en las series infantiles emitidas en pantalla. Es tal el éxito que tiene el burka-antifaz entre los occidentales que se han comercializado unos souvenirs de Omán frabricados en cartón prensado. Consisten en unas figurillas de mujeres musulmanas vestidas con velo integral en dos versiones diferentes: una vestida con un niqad negro y la otra luciendo el burka-antifaz.

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