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12 Mayo 2011

Desvelando miradas 5: el declive simbólico de Europa

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VeloBBR

L'Épreuve de l'étranger empieza con un ensayo fundamental («La traduction au manifeste», pp. 11-24) que Antoine Berman escribió ya en 1981 y en el que deja muy claro cómo el propio objetivo de la traducción –ouvrir au niveau de l'écrit un certain rapport à l'Autre, féconder le Propre par la médiation de l'Étranger– choca frontalmente con la estructura etnocéntrica de toda cultura donde anida esa especie de narcisismo cultural que hace que toda sociedad desee ser un Todo puro y no mezclado. En el Grupo T&P nos gusta recordar que en la traducción, siempre hay algo de la «violencia del mestizaje» tal y como decía el propio Berman (p. 16). Con las reflexiones y experiencias que voy acumulando en esta serie de mi blog, que he titulado Desvelando miradas, pretendo demostrar que la esencia de la traducción reside, muy precisamente, en ser mestizaje, apertura, diálogo y descentralización.


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Livre_BERMAN Si he empezado este quinta entrega mencionando el famoso libro de Antoine Berman (cuyo título, tomado de Hölderlin, implica ya una reflexión ética sobre la práctica y la teoría de lo que traducir significa) es para recordar a quien lee este Blog de Investigación T&P que el paradigma de la traducción resulta crucial a la hora de responder a los desafíos identitarios que estamos viviendo durante las últimas décadas en el propio seno de la Unión Europea. La traducción debería encontrarse siempre en el centro de la cualquier toma de conciencia de las relaciones culturales, máxime si estas son consideradas como actividades esenciales para-traducir las distintas expresiones no verbales de las identidades diversas presentes en Europa. Si la traducción es siempre el síntoma del estado de la ciudadanía cultural, últimamente, con la polémica del velo islámico, Europa parece estar sufriendo una grave crisis a la hora de leer, interpretar y (para)traducir los símbolos de la cultura musulmana. A los políticos de la extrema derecha y de la extrema izquierda parece importarles muy poco que, en la realidad cotidiana, la actividad profesional de la traducción demuestre, una y otra vez, que una cultura o una lengua vírgenes son algo tan ficticio como una raza pura. La estructura etnocéntrica del narcisismo cultural del que están impregnados hasta la médula, mantiene siempre vivo en sus discursos neopopulistas el deseo inconsciente de autosuficiencia cultural. Están convencidos de que toda cultura se basta a sí misma, lo cual les hace considerar que la traducción es algo de lo que se puede (se debe) prescindir, sin ningún problema, sobre todo en tiempos de crisis económica. Lo malo es que a partir de la mencionada autosuficiencia cultural imaginaria, dichos políticos pretenden dominar las otras culturas para apropiarse de su patrimonio. Si he creado esta bitácora es para demostrar, en cada artículo, que toda cultura necesita siempre de otras culturas para mantenerse viva gracias a la traducción y paratraducción de las mismas.

LongueRobes_Liberte-Egalite-Fraternite Tras cuatro entregas sobre la lectura, interpretación y (para)traducción del símbolo del velo islámico, en esta quinta me concentraré en cuáles están siendo las pésimas lecturas, interpretaciones y (para)traducciones que, del concepto de laicismo, diferentes partidos políticos europeos están llevando a cabo a la hora de demonizar un fenómeno numéricamente insignificante, socialmente volátil y cualitativamente inofensivo, como es el uso del velo islámico en los espacios públicos. En la polémica del velo de la niña de Arteixo, el número dos de la Consellería de Educación de la Xunta, Oitavén, ha llegado a citar tres resoluciones de 2002 y 2008 de la Corte europea sobre casos similares ocurridos en Turquía y Francia, para subrayar «que el uso o imposición de normas de régimen interno» en los centros escolares «no contraviene el principio de libertad religiosa, ni el derecho a la educación garantizado por el artículo 9.2 de la Declaración Europea de Derechos Humanos».
Presumiendo de un falso progresismo, muchos son los políticos (tanto de derechas como de izquierdas) que, al mismo tiempo que mandan a sus hijos a colegios privados o concertados donde en las aulas sigue habiendo crucifijos, abogan por que los colegios públicos deberían ser centros «laicos» con el fin de prohibir el uso del velo islámico en las aulas. No hay peor error para un traductor jurado que asimilar sistemas jurídicos diferentes haciendo equivalencias terminológicas sin ton ni son. Mis alumnos de Traducción de textos jurídicos y administrativos Francés-Español-Francés lo saben muy bien y, por consiguiente, son conscientes de las implicaciones simbólico-administrativas que tiene el hecho de que España no sea un estado «laico», sino «aconfesional». De todas formas, aunque España fuera un estado laico como Francia, una mínima documentación sobre el término de «laicismo» lleva a la conclusión de que se trata de un concepto que no significa, en absoluto, oponerse a una confesión religiosa sino mantener la independencia con respecto a cualquier tipo de confesión religiosa. Porque implica la aceptación de cualquier tipo de convicción religiosa, el laicismo supone siempre el rechazo frontal de toda manifestación de hegemonía ya sea esta mayoritaria, dictatorial o teocrática. Si en la terminología jurídica el adjetivo «laico» se opone a algo, es a otro adjetivo, el de «clerical». La interpretación jurídica del térmio «laicismo» reside en no admitir jamás que una autoridad religiosa cualquiera (imanes, curas, rabinos, pastores, gurús, etc.), pretenda regir la vida pública de un Estado en nombre de Dios, Alá o de cualquier otra creencia religiosa. Ahora bien, al mismo tiempo, un auténtico Estado laico garantiza el rechazo frontal de cualquier tipo de exclusión de un ciudadano por motivo de sus convicciones religiosas personales: el laicismo es un principio de paz que implica siempre la no exclusión. VeloBBR Si la divisa de la República francesa es libertad, igualdad y fraternidad, tres son también los pilares de la laïcité en Francia: neutralidad del Estado, libertad de conciencia y pluralismo.
Otra cosa muy diferente es cómo gobiernos como el de Sarkozy están llevando a la práctica, de manera nefasta, la aplicación de esos tres pilares laicos de la República. Una ley o una norma no puede limitar la libertad religiosa. El Consejo Escolar del colegio de Arteixo debería haberse parado a pensar si, por una parte, cubrirse la cabeza con un velo afecta a libertad religiosa y a las condiciones idóneas para el aprendizaje de la menor que lo quiere llevar sin coacción alguna, libre y voluntariamente; y, por otra parte, si el hecho de la presencia física de una niña con velo afecta a la libertad religiosa de cada alumno y a la paz del centro.

Debat_laicite_charlie_hebdo El debate sobre el laicismo que tuvo lugar en Francia el pasado mes de abril y en el cual estaba implícito la prohibición del velo islámico, ilustra a la perfección la manipulación paratraductora que del sentido del principio de laicismo se está llevando a cabo en Europa. El adjetivo «laico» se está utilizando para-traducir unas muy determinadas identidades (la religión cristiana y la mujer occidental) y no todas las posibles como contempla el propio principio de laicismo. Desde que empezó el nuevo milenio, las naciones europeas parecen estar teniendo serias dificultades para definir su identidad. El famoso Gran Debate sobre la «Identidad Nacional» que se celebró en Francia fue todo un fracaso. De hecho, la web que se creó en su momento ya no existe porque en la última remodelación del gobierno de Sarkozy se decidió suprimir las palabras «identité» y «nationale». Es como si en este continuo estado mental de aparentar no saber qué significa ser francés, inglés, holandés, alemán, noruego, finlandés, danés, sueco, portugués, italiano, gallego, catalán, vasco o español, determinados partidos políticos europeos tuvieran muy claro siempre qué es lo que no significa y, para ello, se ayudaran de los símbolos del islam (el velo islámico es tan sólo la punta del iceberg) como elemento aglutinador en negativo de las distintas identidades europeas. Al no existir ninguna voluntad de traducir al Otro, al Extranjero, al Inmigrante, al Diferente, se extiende como la pólvora una paupérrima paratraducción, sesgada y manipuladora, del símbolo más volátil e inofensivo: el velo islámico. Ante la ausencia de una traducción y una paratraducción completas, resulta imposible cualquier tipo de mediación social con el Otro, ya que la traduction n’est pas une simple médiation : c’est un processus où se joue tout notre rapport avec l'Autre («la traducción no es una simple mediación: es un proceso donde está en juego nuestra relación con el Otro» Berman, op. cit., p. 287). Para determinados dirigentes políticos, el velo islámico se convierte en el símbolo del enemigo de Europa contra el cual deberíamos luchar todos juntos. Y así es como se llega a crear leyes y reglamentos que prohíben su uso en determinados espacios públicos. Es mucho más fácil reducir toda una cultura, la islámica, a una única y sesgada lectura de uno de sus símbolos porque, en tiempos de crisis económica, interesa mucho desviar la atención de los problemas reales. Al interpretar políticamente al Otro como ciudadano conflictivo por el mero hecho de vestir de forma diferente, rezar de forma diferente, comer de forma diferente, se le convierte en chivo expiatorio de todo lo malo que nos ocurre. Estamos viviendo una crisis mucho mayor que la económica. La Unión Europea asiste impasible a un declive simbólico generalizado que autoriza la transgresión permanente de nuestras libertades públicas al votarse, en los Estados de la Unión, leyes (Francia) y reglamentos (Arteixo) que fomentan la discriminación.
Quien haya seguido el antes, el durante y el después del debate sobre laicismo en Francia (Sarkozy est grand et Copé est son prophète titulaba Rue89 en el reportaje que daba fe del debate, minuto a minuto) habrá comprobado que proliferaron sin cesar discursos antimusulmanes convirtiendo lo que en los años 80 hubiese sido intolerable en algo normalizado. La nula traducción junto con la pésima y sesgada paratraducción del Otro, implícitas en el debate sobre el laicismo, se están extendiendo por toda Europa: Francia, Gran Bretaña, Holanda, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania. Es precisamente en estos países, con fama de ser pluralistas y de tener una larga experiencia en la gestión de la diversidad cultural, donde, al desaparecer la traducción como paradigma para la mediación social, están surgiendo nuevos discursos populistas henchidos de demagogia y xenofobia. Dirigidas por el salva-patrias de turno, se multiplican las ligas antimusulmanas, erigidas como «defensoras» de las naciones europeas y abogadas de la monopertenencia cultural: la English Defense League, la Dutch Defense League, la Ligue de Défense Française_French Defense League, el Bloc Identitaire, la European Defense League, Apero_Geant_Saucisson_Pinardla Riposte Laïque y la Résistance Républicaine son asociaciones que se dedican a luchar contra el Islam utilizando formas tan populistas y grotescas como, por ejemplo en Francia, la elección provocadora del Porc_Foulardcerdo para simbolizar la «solidaridad» entre franceses de «pura raza» frente a los inmigrantes musulmanes. Un cerdo cosido a la ropa y que procuran fotografiar siempre de espaldas cuando se manifiestan a cara cubierta... sin velo, claro. Riposte Laïque, asociación cuya web lo dice todo y que declara, abiertamente y sin tapujos, que el Islam es una religión nefasta por naturaleza, fue escuchada muy atentamente en la Comisión Parlamentaria francesa de información sobre el velo integral en 2009; en 2010, convocó un Apéro géant: saucisson et pinard (Macrobotellón no de copas sino de productos típicos del terroir français que nunca consumiría un musulmán practicante: el salchichón y el vino) que finalmente fue prohibido por las autoridades francesas. Afortunadamente, de momento, sus seguidores en Facebook
no son legión, pero, al paso que vamos, sin traducción del Otro pero con manipuladoras paratraducciones del mismo, todo se andará.

Abderrahmane-dahmane Se empieza señalando con el dedo al Diferente y se termina cosiéndole una estrella de David amarilla en el abrigo para mandarlo a un campo de concentración. Estoy exagerando pensarán muchos: no querer traducir al Otro no es una prueba de querer «exterminar» al Extranjero. El declive simbólico de Europa al que estamos asistiendo con las pésimas, sesgadas y manipuladoras paratraducciones de los símbolos, puede conducir a situaciones tan desesperantes como la vivida por Abderahmane Dahmane. Antiguo consejero del Elíseo encargado de la Diversidad, Abderahmane Dahmane fue despedido en marzo por haber llamado neonazi Triangles_Nazis_03 a Copé; la sensación de estar viviendo una islamofobia galopante en Francia, le llevó el pasado mes de abril a querer distribuir entre los musulmanes de las banlieues su particular estrella verde (estampada con la palabra Muslim) con el fin de protestar contra el debate sobre el laicismo. Mal gusto dijeron muchos, falta de respeto por la Shoah, dijeron otros. El caso es que, en pleno declive simbólico de una Europa que ya no sabe como enfrentarse a L'Épreuve de l'étranger, nunca está de más volver a echar un vistazo a la parafernalia simbólica que utilizaron los nazis para estigmatizar al Otro, non vaia a ser o demo que la historia se repita.


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Profesor Titular de Universidad
Investigador Principal del Grupo de Investigación T&P
Director de los programas Web-TV Zig-Zag, Exit y Píldoras T&P

Direcciones electrónicas:
Correo electrónico: jyuste@uvigo.es
Sitio web personal: http://joseyustefrias.com
Sitio web T&P: http://paratraduccion.com
Sitio web Academia.edu: http://uvigo.academia.edu/JoseYusteFrias 

 

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Departamento de Tradución e Lingüística
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Tel.: + 34 986 812 331
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