gototopgototop

24 Febrero 2010

Intérpretes de papel para mujeres embarazadas inmigrantes

Posted in Blog de Yuste

pictogramas_Portada.jpg Intérpretes de papel, así de acertado era el titular de Faro de Vigo que daba la noticia de la publicación de una serie de pictogramas que pretenden convertirse en «traductores instantáneos» de los que puedan echar mano los profesionales sanitarios (médicos y matronas) que intentan comunicarse con extranjeras embarazadas durante el seguimiento de los procesos de gestación que no entrañan dificultades.

Aunque la noticia haya sido difundida el pasado 18/02/2010 por el susodicho periódico, la publicación de esta serie de pictogramas fue editada en 2009 por la Dirección de Asistencia Sanitaria del Servizo Galego de Saúde de la Consellería de Sanidade.
Vaya por delante mi más sincera felicitación por la iniciativa. Ahora bien, en los tiempos que corren, necesitamos iniciativas que siempre cuenten con los profesionales de la traducción y la interpretación a la hora de llevar a cabo una mediación intercultural auténtica siempre inherente a toda política de inmigración que se precie de traducir e interpretar para el/la extranjero/a. Desgraciadamente asistimos por parte de nuestros gobernantes, a un ejemplo institucional más de la ignorancia supina de la realidad profesional del intérprete en los servicios públicos, también llamado intérprete intercultural o incluso «intérprete comunitario» (falso amigo del francés interprète communautaire).
Tal y como puede comprobarse en la página de derechos del PDF colgado en la web de la Xunta, en la realización de este proyecto de traducción inversa verbo-icónica, financiado por el Ministerio de Sanidad y Política Social del Gobierno de España dentro del Plan de Calidad por el Sistema Nacional de Salud, han colaborado 9 traductores/as y 4 colaboradores/as. Todo un equipo de personas cuyos nombres no mencionaré aquí porque, en primer lugar, supongo que no han sido los responsables últimos de la edición final de sus respectivas traducciones y correspondientes dibujos (que no pictogramas), y, en segundo lugar, porque, como se suele decir, se dice el pecado pero no el pecador. Errare humanum est, pero, tal y como voy a demostrar a continuación con unos cuantos ejemplos, aquí no ha habido ninguna fase de revisión y corrección de los textos redactados en las 9 lenguas que se han usado para acompañar a los pictogramas.
pictogramas_Portada.jpg He aquí la portada con la que son presentadas las 9 fichas de los pictogramas con sus traducciones verbales en 9 idiomas presentados en este orden: castellano, gallego, rumano, portugués, inglés, francés, árabe, chino y ruso.
Cuatro dibujos-pictogramas de cuatro mujeres embarazadas con rasgos físicos diferentes que intenta para-traducir en portada la diversidad cultural de las mujeres embarazadas inmigrantes.
Parece que las instituciones se están dando cuenta, por fin, de que las diferencias lingüísticas y culturales pueden llegar a ser un gran obstáculo en la comunicación cotidiana que los profesionales de la salud deben mantener con pacientes extranjeros/as. La portada de la publicación promete una aproximación a la realidad cotidiana de las acuciantes necesidades de traducción e interpretación en los servicios de atención sanitaria a la población inmigrante. Texto e imagen van a construir entidades iconotextuales para que la embarazada extranjera «entienda bien lo que los profesionales sanitarios intentan comunicarle». Ahora bien, sin intérprete y con la única ayuda de estos pictogramas, ¿cómo «entenderán bien» los profesionales sanitarios lo que la mujer embarazada extranjera intente comunicarles cuando se atreva a responder a sus preguntas?
pictogramas_ES.jpg Veamos y leamos la primera versión presentada en esta publicación de la Xunta de Galicia que no es, como cabría esperar, la versión gallega sino la versión en castellano. Sin entrar a comentar sobre la conveniencia o no del tuteo con el que supuestamente la matrona se dirige a la mujer embarazada inmigrante (en este caso castellano hablante), llama poderosamente la atención en la redacción lingüística la desaparición del signo de interrogación inicial en todas y cada una de las preguntas:¿calco del gallego? Una cultura ortotipográfica básica de la lengua española por parte de quien hubiese realizado la fase de revisión y corrección de textos habría evitado la incómoda «errata» que parece empeñarse en reproducir, una y otra vez, un anglicismo ortográfico cada día más extendido entre la gente que no sabe escribir.
Por otra parte, una mínima documentación en el ámbito médico-sanitario sobre Ginecología y Obstetricia nos obliga a constatar que en los textos que acompañan a cada pictograma no se establece diferencia alguna entre las preguntas que pueden llegar a formular los profesionales sanitarios a la mujer embarazada inmigrante según sea el motivo de su consulta: aparecen mezcladas preguntas sobre los antecedentes ginecológicos-obstétricos de la paciente con preguntas propias de una consulta urgente y hospitalización. Quizás sea debido al «formato intuitivo» buscado por la Xunta.
Veamos y leamos ahora, muy detenidamente, la traducción inversa al francés. Como profesor titular de Traducción Inversa Español-Francés en la Universidade de Vigo, no podía dejar escapar esta maravillosa ocasión que me ha brindado la Dirección de Asistencia Sanitaria del Servicio Gallego de Salud de la Xunta de Galicia para mostrar públicamente, tanto a mi alumnado como a quien lee mi blog, lo mal que pueden llegar a hacerse las cosas cuando hasta las propias instituciones avalan el intrusismo profesional de los llamados «nativos» a quienes parecen haber acudido nuestras autoridades gallegas para las traducciones inversas de los textos de sus pictogramas si nos guiamos por los nombres de las personas que figuran en la página de derechos del PDF colgado en la web de la Xunta. Ser nativo de una lengua no es ninguna garantía para ser un buen traductor, todo lo contrario. El lugar de nacimiento no supone garantía alguna para una buena calidad en la expresión oral u escrita de una lengua. En Internet pululan como champiñones las Páginas Web en las que intrusas agencias y gabinetes mal llamados de traducción ofertan sin escrúpulo alguno «servicios de traducción» realizados por intrusos traductores que sólo traducen hacia su lengua A en aras de una supuesta calidad que enarbola como auténtica patente de corso el ser «nativos», como si todos los que traducimos hacia nuestra lengua B no hubiésemos nacido nunca. (Cf. Yuste Frías, 2005 Didáctica de la traducción inversa: el fin justifica los medios, pp. 152 et sqq). La suposición de que un «nativo» o una «nativa» domina mejor su «lengua materna» (lengua A) que su «lengua extranjera» (lengua B) ha constituido el mayor de los prejuicios en la teoría, didáctica y profesionalidad de la traducción inversa. Tenemos aquí un excelente ejemplar de la pésima redacción en francés por parte de quien ha nacido en un territorio francófono. pictogramas_FR
  • Ninguno/a de mis alumnos/as, futuros/as profesionales de la traducción, nacidos/as todos/as en la comunidad gallega, habría dejado de poner el espacio fijo inseparable (l'espace insécable) antes del punto de interrogación de todas y cada una de las preguntas. Norma ortotipográfica francófona que no ha sido respetada en ningún momento.
  • No es lo mismo preguntarle a una embarazada si está enferma, «êtes-vous malade?» que preguntarle si ha padecido o padece alguna enfermedad importante (Avez-vous souffert ou souffrez-vous d'une maladie grave ?)
  • Hasta que la ciencia no nos demuestre lo contrario una embarazada siempre es una mujer y, por consiguiente, del sexo femenino. Así que a la frase del pictograma «Avez-vous été opéré?» le falta l'accord du participe passé que se aprende en los primeros años de cualquier curso de francés. Debería haberse escrito así: Avez-vous été opérée ?
    Concordancia del femenino que tampoco se ha dado cuando se le pregunta a la embarazada sobre sus visitas al médico durante el embarazo: se ha escrito «Vous êtes allé en consultation pendant la grossesse?» en lugar de Vous êtes allée en consultation pendant la grossesse ?
    Pero no se crean que es que la hayan tomado con la pobre mujer a la que le niegan su sexo y su género, la falta de concordancia en género también aparece con una palabra tan femenina como fréquence: aparece escrito «Avec quel fréquence?» en lugar de Avec quelle fréquence ?
    Curiosamente aparece un elle donde no debe, justo cuando se le pregunta a «ella», la mujer embarazada inmigrante, por su edad. Estamos ante una de las mayores aberraciones redactoras que se puede leer en la edición de estos pictogramas : «Qu'elle âge avez-vous?» El interrogante que corresponde a una palabra masculina en francés (âge) es Quel.  Han debido de pensar que como son homófonos, qué más da cómo se escriba. La redacción correcta de la pregunta debería haber sido: Quel âge avez-vous ?
  • «Romper la bolsa» se dice en francés Perdre les eaux . Una expresión en la que casi nunca se utiliza el sustantivo perte porque cuando se rompe la bolsa no hay «una pérdida determinada» de aguas, se rompe aguas y punto. Por otra parte, la palabra «color» en francés es siempre femenina, así que cuando se quiera preguntar a la mujer embarazada inmigrante francófona sobre el color de las aguas una vez rota la bolsa, nada de escribir  «Quel couleur?» sino que debe escribirse así: Quelle couleur ?
  • «Je vais vous faire un touché» significa, literalmente, «Le voy a hacer un tocado» (¿Tocado de qué, de peluquería?). «Una exploración» se escribe en francés así un toucher. Es cierto que son homófonas pero no significan lo mismo para nada. Igual se pensó que así, cuando el médico o la matrona lo lea, al menos lo dirá bien y no pronunciará ninguna «r» al final porque igual no sabe leer francés.
  • El «suero o gotero» no se escribe en francés «goute à goute» sino goutte-à-goutte.
  • «Sentarse» no se escribe en francés «s'assoir» sino s'asseoir.
  • Jamás se pone un imperativo en infinitivo (ni en francés ni en español), así que las frases «Respirer lentement», «souffler» y «pousser» son de juzgado de guardia.
  • Decirle en francés a una embarazada «Soyez tranquille» no es querer decirle que «No se preocupe» (Ne vous inquiétez pas) sino más bien sugerirle que deje de molestar y se quede tranquila de una vez. Un error idiomático de tal calibre era algo de esperar cuando se le llega a decir a la mujer embarazada inmigrante que «todo lo que tiene es normal» («Tout ce que vous avez c'est normal»). ¡Ella ya sabe que no tiene ningún Alien en su vientre!. En realidad, lo que querían decirle para tranquilizarla era que «lo que siente es normal» (Tout ce que vous ressentez c'est normal) .
Como han podido comprobar, queridos/as lectores/as de mi blog, la traducción inversa al francés de los pictogramas de la Xunta no tiene desperdicio. Resulta difícil encontrar tantas faltas de ortografía, errores gramaticales, solecismos, barbarismos y erratas en un espacio tan reducido. Y pensar que con este tipo de traducciones se pretende comunicar con la población femenina inmigrante. ¿Cómo? y sobre todo ¿con quién?
Como he dicho al principio de este artículo, la Xunta de Galicia parece ignorar por completo la realidad profesional de la traducción/interpretación en los servicios públicos. Una actividad que se lleva a cabo cada vez que un/a extranjero/a, inmigrante legal o ilegal, necesita los servicios de traducción y/o interpretación cuando intenta comunicarse con las distintas administraciones para hacer valer sus derechos en cada uno de los tres ámbitos imprescindibles para la construcción de una sociedad democrática y civilizada: sanidad, educación y justicia.
El intérprete en medio social interviene, por ejemplo, en las consultas médicas y hospitalarias, en el marco de una entrevista con los padres en un centro escolar, en una entrevista con los servicios sociales, jurídicos o policiales de la comunidad en la que vive cualquier ciudadano alófono empadronado. A la labor realizada por los mediadores sociales, muchas veces no oficiales y en su inmensa mayoría provenientes de distintas ONG, nunca debe olvidarse de añadir los servicios prestados por el intérprete intercultural.
De los tres ámbitos arriba mencionados (sanidad, educación y justicia), la sanidad es el que mayor demanda los servicios de interpretación en medio social, muy por delante del ámbito judicial. También es el ámbito que más problemas culturales plantea. La buena marcha de los cuidados paliativos de un/a paciente depende en un porcentaje muy elevado de la labor de los intérpretes. Si el intérprete siempre interpreta à plus hault sens, cuando hace interpretación en el ámbito sanitario es consciente de que derrière chaque mot, il y a encore et toujours des mots qui évoquent des maux.
El intérprete intercultural es siempre una persona visible que asume su presencia consciente de su gran papel como principal actor social. Por muy buenas intenciones que haya tenido la Xunta de Galicia, debe hacerse a la idea de que jamás podrá prescindir del intérprete en los servicios públicos que gestiona y mucho menos convertirlo en simple «intérprete de papel». Una administración que pretende la invisibilidad del intérprete en medio social está condenada al mayor de los fracasos en política de inmigración. Mediar es mucho más que simplemente «traducir palabras» o entregar unos pictogramas acompañados de unos textos pésimamente redactados en las lenguas de los/as ciudadanos/as alófonos/as, porque ello no sólo dificulta enormemente la lectura sino también, y sobre todo, la comunicación. Por cierto, ¿los responsables de la edición de los pictogramas se han planteado en algún momento que algunas mujeres embarazadas inmigrantes puedan ser iletradas?
Hay que ser consciente de que la percepción de lo que es salud y enfermedad varía de una cultura a otra, tanto como la propia representación del cuerpo en cada una de ellas. No se puede tratar al sujeto migrante (ya sea inmigrante o emigrante) con estereotipos, idiosincrasias o tópicos culturales. El intérprete interpreta para personas, para identidades individuales y no para identidades culturales. La frase «Te voy a explorar» junto al dibujo (que no pictograma), cuya descripción me ahorraré, no puede traducirse sólo por una frase del tipo «Je vais vous faire un toucher» impresa en un papel por muy bien que se escriba la última palabra: la presencia del intérprete intercultural resulta imprescindible para saber en qué va a consistir esa «exploración/toucher». La interpretación en medio social implica siempre aspectos de comunicación no verbal (imágenes, símbolos, colores, olores, miradas, gestos, movimientos del cuerpo, silencios, etc.) cuya clave cultural no se encuentra en ningún papel.
Una de las líneas de investigación del Grupo de Investigación Traducción & Paratraducción (T&P), se llama Migración y traducción y se centra en el estudio de la traducción/interpretación en los servicios públicos para la población alófona migrante. Ante el silencio administrativo que he recibido por parte de la Presidencia de la Xunta de Galicia, con quien, obviamente, me he puesto en contacto unos cuantos días antes de editar este artículo de mi blog (¡Lo cortés no quita lo valiente!) y con vistas a la realización de unos proyectos de traducción/interpretación inversas y directas en medio social de una mayor calidad que la presentada aquí, aprovecho la ocasión para reiterar públicamente a la Xunta de Galicia que no dude nunca en contar con nuestro apoyo científico.

Como siempre ocurre con todos los artículos de mi blog, la última palabra la tienen ustedes. Así que les invito a que me dejen sus siempre oportunos y acertados comentarios. Para ello vean y lean con detalle las otras 7 versiones que no he analizado aquí

Social Bookmarks

Comentarios (81)

  • alugris

    alugris

    25 Febrero 2010 a las 22:28 |
    A iniciativa da Consellería é moi positiva, polo que ten de toma de conciencia da realidade da inmigración e tamén pola identificación de problemas de comunicación cos cidadáns inmigrantes. En todo caso, ese interese que a iniciativa deixa ver non se corresponde co coidado que deberan poñer na elaboración e pulcritude lingüística (e cultural) destes textiños.

    É que nin o texto galeo se salva dos erros!! Presenta incorreccións estilísticas e máis aínda:

    -que idade tes? É máis idiomático "cantos anos tes?"

    -tes algunha cesárea? Mellor sería dicir "fixéronche algunha (vez a) cesárea?"

    -alérxica a medicamentos? Falta o verbo: "es alérxica a algún medicamento?"

    - Toma algún habitualmente? Agora pasa a tratar de vostede a paciente, cando antes a atuaba

    - Algunha enfermidade? Algunha operación? Habería que introducir un verbo: tiveches algunha enfermidade? Fixéronche algunha operación? / Operácheste algunha vez

    - Fuches ao médico no embarazo? Debería ser "durante o embarazo"

    - Tes cartilla? Debería especificar se é a cartilla infantil, a do embarazo ou a tarxeta sanitaria, que moita xente aínda denomina cartilla sanitaria.

    - Rompiches bolsa? Evidentemente, falta o artigo

    - Voute explorar. Debería ser "vouche facer unha exploración"

    - Tes gana de empurrar? Debería ser "tes gañas de empurrar?"

    Por outra parte, cal é o sentido deste texto en galego se a colección vai dirixida aos inmigrantes? Trátase se cadra do texto orixinal que se lles presenta ós médicos do noso sistema de saúde como texto orixinal para saberen eles que é o que están a preguntar nas outras linguas? Se é así, se o galego se presenta como texto orixinal, porque da a sensación de tratarse dunha pésima tradución?

    Nas outras versións tamén hai cousas que comentar:
    En inglés, "pants" non é "sopra"(imperativo) senón máis ben "el/ela resopra/bufa/impa"

    -Everything you're feelling is normal. Debería dicir feeling, cun só "l".

    Na versión en árabe debería cambiarse a imaxe do hospital coa cruz vermella polo equivalente musulmán da media lua verde.

    E dubido que moitos pacientes (inmigrantes ou non, mulleres ou homes) aceptasen de bo grao que un estrano (por moi médico ou matroa que for) lles falase tan aberta e directamente de certas cuestións de saúde íntima, e menos con debuxos tan gráficos e expresivos.

    Moi boa, profesor Yuste, a reflexión sobre estas traducións e a chamada de atención sobre a súa relevancia para unha comunicación intercultural efectiva.
  • Ángela

    Ángela

    01 Marzo 2010 a las 22:30 |
    Estoy de acuerdo con que la iniciativa es positiva, partiendo de que es un primer paso por parte de las instituciones públicas gallegas hacia el reconocimiento de una realidad social cambiante. Estos "pictogramas" han sido creados para funcionar como "traductores instántaneos" y así "facilitar" la comunicación entre las pacientes y las matronas y médicos de los centros de atención primaria. Sin embargo, es evidente que difícilmente se puede alcanzar el objetivo perseguido ni mediante los iconos ni mediante los correspondientes textos que los acompañan por los constantes errores ortotipográficos, gramaticales, estilísticos... Realmente, para mí, lo más preocupante es que en el propio artículo el subdirector xeral de Planificación e Ordenación Territorial aseguraba que no se puede garantizar la presencia de un traductor en cada centro de atención primaria pero que en los grandes hospitales siempre hay alguien en el equipo médico que puede "apañarse" en algún que otro idioma, ¿qué garantía de calidad puede ofrecer la sanidad pública gallega a la creciente población inmigrante en estas condiciones? Entiendo que la ausencia de traductores/intérpretes se debe más a cuestiones económicas que a la falta de profesionales cualificados, pero con esto sólo se consigue cargar a los profesionales médicos con un trabajo y unas responsabilidades que no les corresponden por mucho que hayan acudido a una academia a aprender un idioma extranjero.
    Desde aquí, aprovecho para recordarle a la Xunta que en Vigo existe una titulación en Traducción e Interpretación en la que trabajan y estudian profesionales cualificados para garantizar un buen funcionamiento de los servicios públicos.
  • Laura

    Laura

    16 Marzo 2010 a las 22:32 |
    Acabo de ler este blog, e non saio do meu asombro
    pode que a traducción non sexa do todo correcto, pode que fose mil veces mellor ter a posibilidade de ter na consulta un mediador cultural, pero de non ter nada a ter este documento, que é para profesionais, non para usuarias, axúdanos aos profesionais a entedernos coa muller, trátase de que de maneira intuitiva a muller sinale os debuxos, ao igual que os profesionais, o texto de galego e castelán é de referencia para o profesional para que sepa que é o que se di noutros idiomas
    Por outro lado, lamento o da traducción do francés, pero non foi feita pola administración galega. O pictograma foi elaborado por matronas do hospital de Ceuta e editado polo SAS, polo que lles suxiro que primeiro se informen ben e logo "critiquen", as traduccións feitas polos responsables de Asistencia sanitaria foron feitas por traductores, con todo iso, somos humanos e cometemos erros, erros que ás veces só te das conta cando a publicación xa está en papel pero desde logo que tratar esta iniciativa deste xeito paréceme desproporcionado, e eu como profesional da sanidade felicito ao Sergas por esta iniciativa ainda que non debe quedarse só en proporcinar esta ferramenta que axude a facilitar a comunicación senón que estou de acordo co autor que o futuro ten que contemplar a figura do mediador/a cultura para favorecer non só a comunicación senón tamén a integración das persoas inmigrantes.

    saúdos
    • José Yuste

      José Yuste

      28 Marzo 2010 a las 22:40 |
      [quote name="Laura"]Acabo de ler este blog, e non saio do meu asombro[/quote]

      Me tranquiliza enormemente comprobar que en el Sergas todavía existen profesionales de la Sanidad Pública que, como Laura, coinciden conmigo a la hora de plantear a nuestras autoridades la necesidad imperiosa de contar con un mediador intercultural. Pero, insisto, de nada puede llegar a servir tener un mediador social si no se cuenta con la presencia física (y no "de papel") de traductores e intérpretes profesionales de la mediación plurilingüística e intercultural en los Servicios Públicos.

      Ya dije, al principio de mi artículo, que aplaudía esta magnífica iniciativa de la Xunta, pero lo que resulta inadmisible son redacciones en lengua B que se prestan a malas interpretaciones en la comunicación entre profesional sanitario/a y paciente inmigrante, por muy "intuitiva" que sea aquella.

      ¡Una gota en el desierto nunca calma la sed!

      Gracias, Laura, por haber explicitado la fuente de toda esta producción iconotextual que yo me quise callar: los textos y los dibujos (que no "pictogramas") publicados por el [i]Servizo Galego de Saúde[/i] de la [i]Consellería de Sanidade[/i] de la Xunta de Galicia son idénticos a los publicados por la Asociación Andaluza de Matronas y el Servicio Andaluz de Salud (SAS) para el Hospital de la Cruz Roja de Ceuta. Todo un PDF que se puede descargar cualquier usuario desde la propia web de la Junta de Andalucía: [url] http://www.juntadeandalucia.es/salud/servicios/contenidos/andaluciaessalud/docs/51/PictogramaParto.pdf[/url]

      Parece que la Xunta de Galicia también se apunta a la moda del "corto, copio, pego y no coloreo porque ni siquiera me voy a molestar en citar" proveniente de la pésima interpretación jurídica de la Licencia [i]Creative Commons[/i]... algo que ya ha sido comentado en mi web cuando denuncié que la TVG nos había copiado la idea, el nombre y hasta los propios colores del logotipo del programa Web-TV [b]Zig-Zag[/b] de nuestro Grupo de Investigación T&P [url] http://webs.uvigo.es/jyuste/index.php/web-tv/zig-zag[/url]
  • Thomas.J

    Thomas.J

    16 Marzo 2010 a las 22:33 |
    Ce qui m'a le plus frappé en lisant cet article, c'est non pas le manque d'application orthographique (bien que scandaleux) des panneaux que propose la Xunta aux femmes enceintes immigrées, ou encore l'incohérence des textes en relation aux images de ces panneaux. Non, ce qui m'a choqué, c'est plutôt l'affiche qui s'intitule [i]Pictogramas para facilitar a comunicación coas mulleres embarazadas inmigrantes[/i].
    Il va sans dire qu'en France, bon nombre d'ONG en lutte contre le racisme, pour le droit des femmes, celui des immigrés (et j'en passe...) auraient immédiatement attaqué en justice l'instance responsable de cette affiche. Et dans ce cas précis, cela m'aurait semblé bien justifié.
    Il paraît clair en effet que cette affiche distingue de manière très précise les catégories de femmes pouvant être enceintes (il n'en existe que quatre!) et bien entendu à quoi ressembleront leurs progénitures. Oui, car l'enfant d'une « jaune » sera forcément « jaune », l'enfant d'une « blanche » sera « blanc », etc. Ainsi se définit tristement le cycle de la vie...
    N'aurait-il pas été plus judicieux de s'en tenir à la stricte définition de ce qu'est un pictogramme et donc représenter une femme dans une forme « standardisée », de manière à ce que toutes les femmes enceintes puissent s'y identifier et ainsi ne pas rentrer dans la controverse ?
  • Jéssica

    Jéssica

    16 Marzo 2010 a las 22:49 |
    Respecto a lo que comenta más abajo Laura, que es mejor esto que nada, ¡estoy completamente de acuerdo!, pero no lo estoy tanto cuando dice que estos "pictogramas" ayudan a los profesionales a entenderse con las pacientes, porque las embarazadas sólo pueden responder SÍ, NO, la fecha y poco más, y eso, desde mi punto de vista, no es comunicación. ¿Y si la paciente tiene que responder otra cosa?, en este caso el médico no la entendería. ¿Y si tiene alguna complicación en el embarazo? Estos pictogramas no solucionarían nada porque, al fin y al cabo, las preguntas que aparecen serían útiles en el momento del parto, más concretamente en un parto sin complicaciones, o en una consulta rutinaria, pero si la mujer tiene alguna otra molestia o problema ¿cómo se lo comunica al médico si no la entiende? ¿Y si no sabe leer? Vale, en los idiomas que utilizan el alfabeto latino el médico podría intentar comunicarse leyendo las palabras tal y como se escriben y la paciente seguramente acabaría entendiendo; en este caso es verdad que mejor algo que nada pero, ¿y en el caso del ruso, del árabe o del chino?
    Pero la cuestión no es solamente entenderse, sino tener en cuenta al paciente. Porque no es lo mismo que le digan a una mujer europea que le van a hacer una exploración, bueno, en realidad lo que dice el pictograma es "te voy a explorar" :eek: , que decírselo a una mujer árabe. Y aquí está el quid de la cuestión: lo importante muchas veces no es sólo lo que se dice, sino CÓMO se dice, y JAMÁS ningún intérprete de papel podrá decir las cosas mejor que un intérprete de carne y hueso.
    Lo ideal sería que las instituciones públicas (no sólo las sanitarias) contasen con intérpretes/mediadores interculturales. Pero claro, eso es muy difícil... (dicen algunos) ¡¿Y por qué la Xunta no oferta estos puestos?! Si existe la necesidad y existen profesionales, no veo por qué no es posible. De este modo, creo que se harían mejor las cosas, pues los profesionales podrían prepararse mejor en un campo específico y, en muchas ocasiones, evitar los errores que deberían hacer que a algunos se les subiesen los colores :oops: . Aunque, claro está, errar es humano...
    • Jose Manuel Martínez

      Jose Manuel Martínez

      08 Diciembre 2010 a las 14:18 |
      Comparto completamente el comentario de Jessica cuando se refiere a la importancia de la cultura del paciente. Tal como podemos desprender de los pictogramas y de los textos, parece que los supuestos traductores/intérpretes pasaron por alto la cultura y por tanto los valores y modelos comunicativos a los que pueda pertenecer las mujeres inmigrantes que acudan al servicio. Por esta desidia de los profesionales, vemos el producto final… No podemos hacer caso omiso a los aspectos culturales a los que pertenece un individuo. Por ello, considero que sería también oportuno cambiar los pictogramas dependiendo de la cultura a la que vayan dirigidos ya que cada sociedad representa de forma diferente el cuerpo en su cultura. Pongamos por ejemplo que una mujer musulmana viese el pictograma en el que la van a explorar, creo que saldría corriendo de la consulta. Otro aspecto para tener en cuenta, es la noción de salud y enfermedad que tenga cada cultura: antiguamente en el mundo occidental, por influencia del cristianismo, la menstruación era considerada como una enfermedad. Basándonos en estas diferencias, es más que evidente la necesidad de la presencia de un traductor/intérprete especializado, evidentemente, para hacer posible el puente comunicativo entre miembros de diferentes culturas.
  • LORENA POCEIRO ÁLVAR

    LORENA POCEIRO ÁLVAR

    19 Marzo 2010 a las 00:48 |
    Con respecto a lo dicho por Jéssica, estoy de acuerdo con ella. Cierto que mejor algo que nada, pero que no se nos olvide que este "proyecto" ha sido pagado con dinero púbico, o lo que es lo mismo, con nuestro dinero. Dadas las pésimas traducciones realizadas (sobre todo la versión en francés, pues del resto no entiendo), todavía me sigo preguntando si todas las personas que realizaron este trabajo eran traductores profesionales.
    En cuanto a la forma de expresarse en español... ¡Sin comentarios!
    Y a todo esto cabe hacerse, una y otra vez, la misma pregunta: ¿qué hacer cuando la paciente tiene algo más que decir que un simple SÍ o NO? Para esto la Xunta parece no haber ofrecido ningún tipo de solución. ¿No sería mejor asegurar siempre la presencia física de traductores/intérpretes en los ámbitos de la sanidad, la justicia y la educación?
    ¿Y el hecho de que en esta publicación el pictograma en español sea el primero y no el de gallego?... ¡Sin comentarios!
    Termino diciendo que comparto plenamente la opinión de que un traductor/intérprete intercultural jamás debería ser "de papel".
  • Marta

    Marta

    23 Marzo 2010 a las 00:46 |
    Estoy de acuerdo con lo comentado por Jéssica y por Lorena.
    La imagen de las mujeres embarazadas en la fotografía lo dice todo. Nadie habla de raza, pero en la foto está todo dicho ya que el/la hijo/a de cada mujer es del mismo color que ella y no de otro.
    Respecto a los errores tipográficos, lo que no entiendo es: ¿por qué al reloj le ponen los dos signos de interrogación y no sólo uno como estaban haciendo? y, si la lengua española necesita siempre de dos signos de interrogación, ¿por qué en estos pictogramas sólo ponen dos en las unidades icónicas y en las verbales tan sólo uno?
  • Xulia

    Xulia

    24 Marzo 2010 a las 00:45 |
    Parabéns á Consellería!
    Sen entrar nas incorreccións do francés, paréceme que se está esaxerando na valoración negativa deste traballo.
    Penso que é unha boa axuda para os/as profesionais e as embarazadas. Pode, sen dúbida, facilitar a comunicación, que é o que se pretende.
    Sexamos realistas e miremos o que temos diante, uns pictogramas ou debuxos cuns textos mínimos, sinxelos, claros, que chegan facilmente a calquera persoa.
    E en canto ao nivel lingüístico do galego, Alugris, non se pode falar de “incorreccións” porque vexamos “Algunha enfermidade?”, “Alérxica a medicamentos?”. Ollo!!!
    Non podemos escribir “dá a sensación de tratarse dunha pésima tradución” por unha frase como “Que idade tes?”. Evidentemente, outro xeito de dicilo é “Cantos anos tes?”. Pero as dúas son correctas. Xa se sabe que hai moitas maneiras de expresar as mesmas cousas, mais non vaiamos criticar o que está ben e confundir a calquera persoa que o descoñeza e lea isto.
    E que conste aquí que en galego o substantivo é “gana”, como ben se pode comprobar no VOLGA ou en calquera dicionario. Polo tanto, para que os que sigan estes comentarios non se leven a engano, a frase “Tes gana de empurrar?” é a correcta.
    E outra cousa, recoméndase substituír circunloquios e estruturas perifrásticas por formas máis sinxelas, é o caso aquí de “explorar”, no canto de “facer unha exploración”, ademais de que é unha frase demasiado longa para o espazo que aí se ve.
    En definitiva, neste texto en galego non hai unha tradución incorrecta, nin erros, todas e todos poderiamos facer este traballo empregando multitude de formas ou expresións, pero non imos dicir aquí que está mal o que está ben. Non imos dicir o que non é.
    Se isto se está publicando para pedir que se conte con intérpretes e tradutores, pois, perfecto, así debera ser, pero, olliño co que se di!
  • Mari Seijo

    Mari Seijo

    20 Mayo 2010 a las 00:28 |
    O que máis me chama a atención sobre todo este tema é que aínda hai xente á que non lle importa que os textos estean mal escritos.
    Cómpre dicir que a iniciativa da Xunta é moi boa, mais iso non xustifica de ningún modo que un texto saia publicado con erros. E non é por alabar a profesión dos tradutores e intérpretes, que neste caso é necesaria, senón xa polo que implica sacar á luz un texto mal escrito. Suponse que a publicación, tanto en papel coma por calquera outro medio, debe estar ben escrito en tanto que entra a formar parte da nosa cultura e da nosa realidade. Se pasamos por alto isto, que máis? Debemos admitir que os folletos de publicidade, os anuncios na tv ou os prospectos médicos conteñan erros? Sei que a finalidade última e máis rápida é que todas estas mulleres inmigrantes que acoden á consulta de urxencias sexan quen de se comunicar e de explicar os seus problemas, mais ese fin non xustifica os medios. Non sei, se estamos falando, por exemplo, dunha persoa que ten colecementos básicos do inglés, poñamos por caso, é que por casualidades da vida lle toca interpretar nese momento, claro que é máis importante que a comunicación se leve a cabo, aínda que haxa erros, pero nun texto, que se supón debe estar feito por profesionais e revisado, é inadmisible.
    Aceptar iso sería menosprezar a lingua e a cultura, calquera delas. E mais, vindo o texto de parte dun organismo autonómico, que menos que a versión en galego estea ben.
    Se collemos unha novela e vemos que hai algo que nos chama a atención linguisticamente, seguramente sexa porque está mal, ou porque non sexa unha expresión que se adoita utilizar (como a pregunta da idade na versión galega).
    E caso a parte, é xa o dos debuxos das mulleres. Na miña humilde opinión, para non ter problemas, o mellor é ser sempre neutral. Mellor colocar unha bonequiña embarazada en branco e negro, sen outrogarlle ningunha nacionalidade. Aínda que a intención sexa boa, non podes dar por sentado que unha muller branca non teña un fillo negro, cando esa é a nosa realidade tamén. A mestizaxe está entre nós, aínda que poida resultar prexuizoso para algunhas persoas.

    En resumo, a idea está moi ben, pero non se vive de boas intencións, as cousas deben facerse ben, ou, polo menos, intentalo. E, dubido moito de que un profesional vira ou revisara estes textos. Aínda que o espazo sexa pequeno, e aquí gustaríame salientar unha cousa: nas bandas deseñadas TAMÉN hai un espazo reducido e non por iso traducimos ou publicamos algo semellante. Máis que nada porque é un produto literario, e como produto debe ir ben escrito. sería impensable dicir que non traducimos algo ou que poñemos unha expresión estraña porque non temos suficiente espazo... Para algo existen programas informáticos que nos permiten solucionar eses problemas, e nesta era na que nos atopamos, a falta de espazo non é unha excusa.
  • Iriana Gil

    Iriana Gil

    26 Mayo 2010 a las 00:15 |
    Ola a todos:
    En primeiro lugar, felicidades ao autor polo artigo porque me pareceu interesantísimo.
    En segundo lugar, gustaríame deixar aquí plasmados os meus comentarios e opinións.
    O que pretendo non é criticar a tradución, senón reivindicar a figura do intérprete nos servizos sanitarios. A iniciativa da Xunta paréceme boa, está claro que nalgún momento pode axudar á comunicación entre unha paciente estranxeira e o médico pero sobre todo paréceme boa polo paso que se está a dar neste eido, é dicir, a toma de conciencia: o primeiro dos pasos para poder solucionar un problema. Con isto quero dicir que despois de sacar á luz este texto seguramente xa se estean dando conta da necesidade inminente da presenza de intérpretes nos servizos sanitarios porque obviamente, como todos acabades de dicir, ningún papel con preguntas e respostas limitadas pode substituír un diálogo espontáneo: as pacientes son diferentes así coma as situacións de cada unha e o «choque cultural» pode dar malentendidos graves entre médico e paciente. Como moi ben dice José Yuste Frías no seu artigo, conceptos como «saúde» e «enfermidade» varían dunha cultura a outra.
    Porén, o que me gustaría resaltar é que a forma de evolución dunha comunidade ou sociedade faise pasiño a pasiño. Este pequeno paso non é máis que, para min, unha primeira toma de conciencia da necesidade dos intérpretes nos servizos sanitarios. Para solucionar un problema primeiro temos que darnos conta de que hai un problema. Con esta iniciativa vemos que hai unha toma de conciencia sobre a necesidade da comunicación nos servizos sanitarios. Agora tan só queda que haxa conciencia tamén de que un «papel intérprete» non é a solución xa que nunca se pode prever nun papel todas as preguntas e respostas que se poden dar na consulta. Pero cal é a situación en España? Recoméndovos a lectura de dous artigos publicados na revista Panace@ que falan sobre este aspecto. (Ao final do comentario indico as referencias bibliográficas e as ligazóns). Quizais axuden a tomar conciencia. Na maioría dos países xa existe unha figura recoñecida do intérprete nos servizos sanitarios e España parece ir á cola unha vez máis. Por citar algúns, dicir que nas décadas de 1960 e 1970 Australia, Canadá, Estados Unidos e o Reino Unido foron pioneiros no recoñecemento profesional da interpretación nos servizos públicos; en Suecia no ano 1975 entrou en vigor unha lei que estipulaba o dereito ás persoas que non coñecesen o sueco a dispoñer dun intérprete para comunicarse coas institucións públicas e no Instituto de Tradución e Interpretación da Universidade de Estocolmo levan formando a intérpretes no ámbito sanitario dende a década dos noventa en máis de cincuenta idiomas; en Francia en 1970 fundouse a organización ISM Intérpretariat que ofrece interpretacións presenciais e telefónicas en oitenta e cinco linguas e dialectos a servizos médicos, sociais e educativos; En Bélxica a figura do mediador intercultural encóntrase ben definida sobre todo no sector sociosanitario. O Ministerio federal de Sanidade dispón dunha unidade de servizos de mediación intercultural para hospitais. Dende 1999 estes poden solicitar un mediador a través deste ministerio….
    Que ocorre en España?
    A diferenza doutros países aínda non existe un recoñecemento oficial da figura do intérprete nos servizos sanitarios. Con todo, cómpre destacar que un gran número de ONGs, asociacións de inmigrantes, institucións sanitarias e universidades destacaron a necesidade desta figura que queda en segundo plano nos estudos de Tradución e Interpretación. Cantos créditos se ofrecen nas licenciaturas á tradución de textos médicos? Poucos (ou moi poucos) na carreira e sempre compartidos con outro tipo de textos científicos. O que estou aprendendo sobre a tradución dos textos médicos débese á materia "Textos e Discursos Especializados: Líneas de Investigación" do Máster de Investigación Tradución & Paratradución (T&P)
    http://www.paratraduccion.com/
    porque durante os cinco anos de licenciatura non tiven o pracer de afondar neste campo, sempre compartido con outras disciplina. O que ocorre despois é que os profesionais que se queren dedicar a isto non teñen tampouco un lugar adecuado onde formarse. A tradución/interpretación de textos médicos é moi complexa e non debería quedar en segundo plano. Recordo ler unha enquisa nalgún artigo (agora desculpade pero non a consigo atopar) na que se sinalaba a porcentaxe mundial de traducións no eido da medicina e era abafadora con respecto a outras disciplinas. Este campo oferta grandes posibilidades de traballo pero de igual forma en que un médico non pode abarcar todas as disciplinas da medicina e se ten que especializar, así ocorre co tradutor/intérprete médico. As organizacións sanitarias deben tomar conciencia da figura do intérprete pero as licenciaturas en tradución e interpretación tamén deberían tomala, non esquecer a súa importancia dentro da licenciatura para poder formar a posibles tradutores neste campo.
    Despois de soltar o «rollo» xa me despido, non sen antes recomendarvos outra vez que leades estes artigos porque a verdade é que son moi interesantes:

    Navaza, B., L. Estevez y J. Serrano (2009) «Saque la lengua, por favor» Panorama actual de la interpretación sanitaria en España», Panace@, Vol. X, n.º 30. Segundo semestre, 2009, pp. 141-156. http://medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n30_tribuna-NavazaEstevezSerrano.pdf
    Ruiz Rosendo, L. 2006 «La interpretación en el ámbito de la medicina: especialización y preparación», Panace@, Vol. VII, nº 23, pp. 75-80 http://www.medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n23_tribuna_RuizRosendo.pdf
  • Juan Jiménez Salcedo

    Juan Jiménez Salcedo

    26 Mayo 2010 a las 00:17 |
    Agradezco a José que haya decidido tratar en su blog el asunto de la gestión de las barreras lingüísticas en la sanidad pública. No creo que haya que otorgarle a la iniciativa de la Xunta más mérito del que merece. Me refiero a que la obligación de cualquier sistema sanitario público es la de facilitar el acceso a sus servicios a todos los ciudadanos. Esa obligación, ni es consuetudinaria ni remite exclusivamente a principios humanitarios: se trata del fundamento de filosofía política que subyace en la normativa sanitaria de gran parte de los países desarrollados y se apoya en las legislaciones y jurisprudencias de dichos países. Dicho de otro modo, la obligación LEGAL del Servizo Galego de Saúde es la de poner todos los medios para que los pacientes accedan al sistema sanitario, estén en todo momento informados de su estado de salud y puedan, llegado el caso, consentir cualquier acción terapéutica que tenga que ejercerse sobre ellos.
    La solución perpetrada por la Xunta deja a mi entender traslucir por lo menos dos principios de gestión de la interpretación en los servicios públicos que son desgraciadamente comunes a gran parte de las administraciones públicas del Estado. El primero es el hecho de que la interpretación concomitante a la interacción oral entre paciente y médico es una actividad superflua y banal que puede sustituirse sin ningún problema por dibujos, lo cual lleva a los conceptores de la obra a proponer aberraciones como el dibujo de la exploración, el cual no deja de ser la negación misma de la mediación intercultural, intersemiótica e interpragmática. Constituye simbólicamente el cierre de nuestras facultades de traducción, con gruesos candados y tirando la llave al mar. El segundo principio es que se puede encomendar dicha tarea a personas con escasos conocimientos no sólo del “complemento cultural” que conlleva toda traducción en el ámbito de los servicios públicos, sino también con gravísimas deficiencias en el manejo de la norma escrita francesa. Una vez más, sigo sin ver la buena voluntad de la administración en resolver las barreras lingüísticas en el acceso a los servicios sanitarios, antes al contrario, creo que se hace dejación de la obligación de proporcionar acceso a la sanidad a toda la ciudadanía cuando se publican textos como éste, que sólo pueden ser productores de impares culturales y generadores de aislamiento en una población de origen etnocultural a la que sigue negándoseles un acceso efectivo al sistema sanitario público.
  • Lisete Prado

    Lisete Prado

    07 Julio 2010 a las 23:27 |
    Tienes toda la razón Iriana al manifestar esta falta de sensibilidad hacia la formación de intérpretes en el ámbito sanitario. Pero, esta realidad no debe servir de excusa para que el traductor presente una traducción con errores. Ante este tipo de traducciones, el traductor debe evaluar sus competencias para saber cuándo aceptar o rechazar el encargo. He contactado con el traductor responsable de la traducción de los pictogramas al portugués porque hay un error que salta a la vista: “matrona” debería haber sido traducido por “parteira”. Muy amablemente, el traductor me informó de que en el original de la redacción final de la traducción portuguesa que él entregó figuraba, efectivamente, “parteira” y que debió de ser una errata más cometida en la inexistente fase de revisión y corrección de los textos traducidos. Esto nos permite concluir que el traductor no siempre es el responsable último de la edición de su traducción, y si lo es que, al menos, se le faciliten las galeradas de su texto traducido para una última revisión antes de su publicación. Tu contribución, Yuste, manifiesta la necesidad de reflexionar sobre los buenos y malos hábitos adquiridos en la profesión y la esperanza de que, algún día, la mención de la palabra "calidad" en el acto de traducir signifique lo mismo para todos.
  • Muhovic Enisa

    Muhovic Enisa

    24 Octubre 2010 a las 16:39 |
    Je suis tout à fait d'accord avec Thomas. Pour ce type de pictogramme, il me paraît plus sage et plus intelligent d'établir un pictogramme standardisé qui serait le dessin d'une femme enceinte qui représenterait à elle seule toutes les femmes du pays (ou du monde). Mettre des couleurs dans ce pictogramme, c'est mettre en quelque sorte des barrières et frontières qui ne font que renforcer les différences (dans le mauvais sens du terme) entre ces femmes qui traversent la même aventure.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 10:47 |
      Tout à fait d'accord, Enisa. Il aurait fallu employer de véritables pictogrammes «normalisés». Or, les normes sont en «noir et blanc» la plupart des fois, et, comme nous avons dit en cours, la traduction est là pour traduire les différentes «couleurs» des identités multiples.
  • Pilar Martínez

    Pilar Martínez

    25 Octubre 2010 a las 21:33 |
    Soy estudiante de Traducción e Interpretación. En la actualidad, curso mis estudios universitarios para intentar cumplir un objetivo claro y sencillo cuando practique el ejercicio profesional de la Traducción y la Interpretación en los Servicios Públicos: transferir y no interferir en la comunicación. Aún así, parece no ser suficiente el hecho de que tal y como comentaba una compañera, en Galicia al igual que en otras comunidades autónomas, existe una titulación universitaria que forma, entrena y habilita a estudiantes para actuar como “vasos comunicantes de una sociedad con sed de beber del otro”. Insisto, existimos, no actuamos como espejismos ni leyendas urbanas aunque el “intrusismo” intente echarnos un pulso mientras anota aquello que desconoce y, en consecuencia, castra la identidad del otro ya que sólo escribe con un color.

    Un mediador cultural trabaja con la tenue asunción de que tomar partido por una senda que presenta “a priori” dificultades no nos convierte en idiotas temerarios. Al contrario, en tal caso nos convierte en samurais que sudan tinta negra. La comunicación y transmisión no puede avanzar si se aprueban propuestas instaladas en diferenciaciones que no valoran la diversidad cultural. Con esto, estoy haciendo alusión a la imagen de “tintes” intolerantes de la diversidad civil que decora la sanidad pública gallega.

    Dicho esto, aquel que se presente como mediador no puede permitirse estar en las antípodas lingüísticas, sociales, económicas, políticas y/o culturales. De la misma manera que no debe contribuir a alimentar aquellas maniobras de confusión que se desliguen totalmente de la participación en los diferentes mapas culturales. En este sentido, somos verdaderos testigos de una subasta de promesas de diferente índole que nos obliga a arremangarnos y echarnos al ruedo. Para ello, se debe romper con hábitos arraigados y propugnar una perspectiva que entienda que si se quiere encontrar la solución última a un problema hay que ponerle remedio a las causas y no colocar parches sobre los síntomas. Vaya por delante que parchear las causas de las diferentes situaciones no debe ser nuestro camino a seguir. En tal contexto, toda actividad mediadora debe conceder pluralidad, cobertura y voz a todos los elementos que participen en ella (no lo entiendo así en la propuesta de la "Xunta" con esas imágenes ya que no es bidireccional). Si nos tuvieran (más) presentes sabrían que a nosotros no nos enseñan a trabajar con grupos homogéneos sino a interactuar con grupos heterogéneos.

    El traductor como profesional investigador en la acción tiene que salir del cascarón, no puede quedarse en la superficie. No trabajamos en cuadriláteros, no investigamos en sillas pala porque no formamos parte de ningún chiringuito lingüístico. Tenemos que conocer las entretelas culturales. Un traductor debe caminar, tropezar, levantarse y avanzar. Se trata pues, de un ejercicio en la acción, golpe a golpe explorando su capacidad de transferencia pero no destruyendo al otro.
    Reflexión en la acción y sobre la acción.

    Como punto y a parte en este frente temático, considero que el error de base está en No considerar a los profesionales formados que pisan firme-mente nuestra sociedad, como indiscutibles vasos comunicativos entre los diferentes ciudadanos y las diversas culturas. Esto es, todas las lenguas suponen perfumes revolucionarios que luchan en una sórdida disyuntiva de líderes ideológicos de medio pelo que, en ningún caso, escamotean la presencia de una(s) o de otra(s). Es más, suponen modelos altruistas que utilizamos para encontrar aquel trozo de espíritu latente que no se ha ido y que está en otra dimensión cultural diferente a la propia y, que desde la historicidad, nos regresa palabras como libertad sonando como la más celestial de las músicas.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 10:54 |
      Comparto totalmente el compromiso político tan «poéticamente» explicitadas en tu comentario. Política ciudadana y ética profesional van parejas en todas y cada una de las actividades del traductor-intérprete (máxime si éste es jurado).
  • mariola moreno

    mariola moreno

    25 Octubre 2010 a las 23:01 |
    Me pregunto si a la persona encargada de la revisión le pareció realmente buena idea dejar el texto (¡en castellano!) redactado al más puro 'estilo indio'. Plagado de verbos sin conjugar (en infinitivo). Al leer el PDF en cuestión casi puedo oír cómo la matrona en cuestión dice: "¿Tú entender mí?"
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 10:57 |
      Pues sí. Lástima que «entender» no es «comprender».
  • jyuste

    jyuste

    27 Octubre 2010 a las 10:19 |
    ¡Las intenciones siempre son buenas! Eso no lo discutiré nunca, pero no cuesta nada hacer las cosas bien y no dejarse engañar por empresas-buitres que sólo buscan enriquecerse contratando traductores e intérpretes no profesionales por el mero hecho de ser "nativos" y a quienes se les paga una miseria porque, si no, amenazan con denunciar su situación irregular de "inmigrantes sin papeles".
    En mi búsqueda de cómo determinadas "empresas", cuyo nombre no citaré de momento (todavía estoy recopilando más y más pruebas... así que sigan enviándome más y más casos), se adjudican el dinero público de nuestro impuestos en tiempos de crisis vendiendo servicios de traducción e interpretación en espacios públicos y sociales (sanidad, educación y justicia) sin ninguna garantía de calidad, me acabo de encontrar con un ejemplo más del empecinamiento en mantener la invisibilidad permanente de quien traduce e interpreta: la interpretación remota vía telefónica en el ámbito sanitario. Lo barato puede resultar muy caro sobre todo en temas de salud pública.
    En Aragón también se está beneficiando más de uno de las interpretaciones en las consultas médicas. Aquí tienen la URL de la noticia publicada el pasado lunes 25/10/2010 en el Diario de Teruel:
    http://www.diariodeteruel.es/teruel/5737-doctor-no-entiendo-su-idioma.html
    Por supuesto que la interpretación remota en los servicios públicos es posible, pero siempre y cuando el intérprete no sólo pueda escuchar a quienes interpreta sino que también los pueda mirar en pantalla gracias a todas las posibilidades de las TIC. Repito lo que escribí en este artículo: la figura del traductor e intérprete en los servicios públicos debe ser siempre una persona visible que asuma su presencia física o virtual (en pantalla), consciente de su gran papel como principal actor social. Mediar es mucho más que simplemente «traducir palabras» por teléfono. La interpretación en medio social implica siempre aspectos de comunicación no verbal (imágenes, símbolos, colores, olores, miradas, gestos, movimientos del cuerpo, silencios, etc.) cuya clave cultural no se encuentra vía telefónica exclusivamente. Por otra parte, la ausencia del intérprete en la interpretación remota por teléfono no sólo presenta posibles graves inconvenientes debidos al medio utilizado (mala acústica, fallos técnicos, falta de cobertura) sino también inconvenientes que afectan directamente al propio intérprete: falta de preparación, desconfianza y aumento del estrés. Para una visión global de los graves inconvenientes de la interpretación telefónica en el ámbito sanitario les recomiendo la lectura de este artículo publicado en Panace@
    http://medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n30_tribuna-NavazaEstevezSerrano.pdf
    Esperemos que los equipos telefónicos (móviles y fijos) de los intérpretes siempre tengan cobertura en Teruel, la provincia de España históricamente más olvidada por la Administración central.
    • Elena Martín

      Elena Martín

      09 Diciembre 2010 a las 00:07 |
      La interpretación telefónica es un peligro. Es cierto que la intención de ayudar está ahí, pero ¿por qué no hacer las cosas como deben ser?

      Para realizar una interpretación en el Servicio Público del ámbito sanitario es imprescindible poder ver a la persona a la que vamos a interpretar. Tenemos que crear un clima de confianza que vendrá dado por una sonrisa o una mirada a los ojos, un apretón de manos o la mera proximidad. El lenguaje no verbal es una parte extremadamente importante de la interpretación. Este lenguaje nos permite saber lo que de verdad siente el alófono, si está nervioso, si se siente mal, si se siente incómodo o está a gusto, pero sobre todo nos permite saber lo que comunica y no comunica esa persona.

      El teléfono nos priva de todo esto. En caso de que no fuera posible la presencia del intérprete en la consulta, un método muy válido sería la videollamada. Las nuevas tecnologías permiten llegar a límites insospechados y el poder ver a la persona con la que se está hablado/interpretando, aunque estemos a kilómetros de distancia, ya es una realidad.

      Creo que deberíamos aprovechar las oportunidades brindadas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para nuestra profesión, y aún queda mucho por explorar.
      • jyuste

        jyuste

        09 Diciembre 2010 a las 11:00 |
        Con un iPod para todo traductor-intérprete en los Servicios Públicos, problema solucionado.
      • Ariana Bernárdez

        Ariana Bernárdez

        09 Diciembre 2010 a las 18:20 |
        No hay duda alguna de que la interpretación telefónica es mucho mejor que un papel con dibujos y preguntas que, obviamente, no puede abarcar todos los problemas que puede tener un paciente. Sin embargo, en muchos casos el intérprete y el médico o el intérprete y el paciente no se entienden, pues solo se dispone del canal auditivo y no se captan todos los elementos paratextuales necesarios para llevar a cabo una interpretación adecuada (a no ser que conozcas físicamente al cliente porque ya se haya trabajado con él).

        Por lo tanto, ya que las administraciones no quieren/pueden contratar al menos a un intérprete por provincia, ¿por qué no hacemos uso de la tecnología? Las videollamadas, tal y como comenta Elena, suponen la mejor opción a la hora de realizar una interpretación si el profesional no puede estar presente en la consulta. De esta forma, se pueden captar todos los elementos paratextuales. En mi opinión, no creo que suponga un gasto enorme realizar un banco de intérpretes que puedan realizar este trabajo perfectamente y que estén disponibles en el momento justo en el que el paciente llegue a la consulta. El ahorro en tiempo, la efectividad de la interpretación y el diagnóstico correcto se harán notar. Para empezar a realizar esta interpretación, no pretendo que cada centro cuente con la mejor tecnología existente en el mercado. Sin embargo, un iPod como ha comentado José Yuste Frías o, en su defecto, una simple web cam (aunque la mayoría suelen presentar cortes y no funcionan del todo bien) no estaría nada mal para concienciar a la administración de que no somos un gasto y sí imprescindibles en muchos casos.
  • Laura Álvarez Domínguez

    Laura Álvarez Domínguez

    27 Octubre 2010 a las 20:22 |
    Decidí estudiar Traducción e Interpretación porque en un futuro me gustaría hacer de mediadora cultural entre personas que pueden ver el idioma como una barrera para poder comunicarse.

    Por eso, me sorprendió el artículo de “intérpretes de papel: para mujeres embarazadas inmigrantes”. Como bien hemos aprendido en la clase de Traducción de Textos Jurídicos y Administrativos Francés-Español-Francés, un intérprete social debe mantener una neutralidad, estamos ahí para facilitar la intercomprensión, no para tomar partido. Sin embargo, tal y como queda de manifiesto en todo el artículo, la Xunta de Galicia ha pasado a una situación totalmente radical en la que se suprime la figura del intérprete social y en su lugar se utiliza una simple hoja de papel con pictogramas.

    No puedo negar que esta iniciativa la hayan llevado a cabo con toda la buena intención, pero seamos realistas, dichos pictogramas no pueden abarcar todas las posibles preguntas y respuestas que puedan producirse en una conversación entre médico y paciente. Se trata de una serie de imágenes con su correspondiente texto, editados por la Dirección de Asistencia Sanitaria del Servizo Galego de Saúde de la Consellería de Sanidade. A simple vista, y sin profundizar mucho en el texto, cabe señalar que las abundantes erratas, faltas de ortografía, calcos… no pasan inadvertidas a nuestros ojos, ya que se trata de un texto sin revisar ni corregir. ¡Es inaudito que un texto de esta índole no cumpla la norma ISO 9001 de calidad!

    Como estudiante de Traducción e Interpretación, me parece indignante que sustituyan el trabajo del intérprete en los servicios públicos por esta iniciativa que lo único que pretende es no gastar dinero en un intérprete profesional, sabiendo que en los servicios públicos la figura, visible y presente, de ese intérprete social es imprescindible. El prefijo trans- en la denominación "mediación transcultural" utilizada en las clases implica que no sólo traducimos la lengua sino que también traducimos todos los elementos no verbales presentes en la cultura transmitida por la lengua... una tarea que jamás podrá hacer un papel o una máquina.
    • Ana Torres González

      Ana Torres González

      07 Diciembre 2010 a las 14:27 |
      Desarrollando la idea que expone Laura en cuanto a las abundantes erratas que muestran los textos, y puesto que al igual que ella soy estudiante de Traducción e Interpretación Francés-Español-Francés, me gustaría decir al respecto, una vez más, que los servicios de traducción e interpretación (y máxime en los servicios públicos) deben estar pensados para facilitar la comunicación entre los distintos usuarios (idea que también refleja otro artículo de este Blog de Yuste titulado "desvelando miradas") y no para interferir en ella. En este caso en concreto, el mal o males del paciente deben estar correctamente traducidos al proveedor, ya que en ello irá el diagnóstico que se va a realizar. No estamos pues, para ralentizar las prestaciones, tal y como lo hacen estos pictogramas al no estar bien (para)traducidos, sino para agilizarlas y esto es lo que debe quedar muy claro.

      Lo que es necesario es una aplicación práctica de unas estrategias y de todo un protocolo de actuación en la Traducción e Interpretación para los Servicios Públicos. Se necesita una propuesta de sistema de gestión nacional, de un banco de traductores e intérpretes lo suficientemente preparados y cualificados para llevar a cabo la comunicación intercultural satisfactoriamente. Un protocolo como el que hemos estado estudiando minuciosamente estos últimos meses en las clases de la asignatura Traducción de Textos Jurídico-Administrativos Francés-Español-Francés impartidas por el profesor José Yuste Frías.

      Por otra parte, no podemos seguir aplaudiendo la existencia de traductores e intérpretes ad hoc, es decir, los que dan lugar a traducciones e interpretaciones informales, sin profesionalidad y que desgraciadamente todavía existen hoy en día y lo que es peor, a todos, traductores e intérpretes, nos siguen identificando con ellos.
      • jyuste

        jyuste

        09 Diciembre 2010 a las 11:07 |
        Me ha gustado mucho la idea de que la iniciativa de la Xunta, que todos aplaudimos, pueda conseguir el efecto contrario para el que estuvo pensada: en lugar de facilitar la comunicación, «ralentiza» la interacción.
  • Elena Martín

    Elena Martín

    27 Octubre 2010 a las 22:54 |
    La Xunta de Galicia ha tenido una gran iniciativa al tratar de facilitar la comunicación entre el inmigrante y los profesionales de la medicina, pero si las cosas no se hacen bien desde el principio, no sirven para nada.

    Soy licenciada en traducción e interpretación y llevo dos años trabajando en este sector y, aunque no es mucho tiempo, he visto de todo. Empezando por los protagonistas del intrusismo profesional, que se creen que por ser «nativos» ya pueden traducir o interpretar cualquier cosa. Con todos mis respetos, también es nativo José Tojeiro (el de la «droja» en el Cola Cao) y no quiero ni pensar cuál sería el resultado si lo pusiéramos a traducir.

    Por otro lado, tenemos a todos aquellos que no valoran nuestro trabajo, llegando incluso a despreciarlo diciendo, «No nos hace falta ningún traductor, mi secretaria habla inglés». Pues nada, que sigan traduciendo las secretarias, que las pobres no tienen nada más que hacer. La ignorancia es atrevida…

    ¿Pero qué podemos esperar de gente que ni siquiera presta atención a la escritura de su propio idioma, olvidando tildes, omitiendo signos de interrogación y admiración al inicio de la oración, utilizando los signos de puntuación sin ningún sentido e incluso cometiendo faltas de ortografía?

    También es importante destacar que la traducción inversa no es solo una opción para un traductor, si no que, me atrevería a decir, es casi una obligación si uno de verdad quiere vivir de esto. De hecho, puedo decir que prácticamente el 75% de mis encargos son de inversa. Y que no sea nativa no quiere decir que lo vaya a hacer mal. Para eso me he preparado.

    Por todo esto, por la falta de consideración de nuestra profesión, por el intrusismo profesional, por la falta de reconocimiento, por la confianza en aquellos que no están preparados, etc. me gustaría que las autoridades se plantearan «cambiar el chip» y empezar a poner sus traducciones e interpretaciones en manos de profesionales de verdad.

    La figura del intérprete en los servicios públicos es fundamental para la comunicación transcultural. Un papel con dibujos acompañado de una mala traducción puede que ayude, pero también puede crear confusión y malentendidos y nunca va a sustituir a un intérprete de carne y hueso.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:08 |
      ¡Magnífico alegato de la realidad profesional de la traducción inversa!
  • Ana Torres González

    Ana Torres González

    30 Octubre 2010 a las 15:25 |
    Personalmente, apoyo totalmente la iniciativa del Servizo Galego de Saúde de la Consellería de Sanidade y me parece muy positiva. Parece que por fin se dan cuenta de que se necesitan iniciativas de este tipo que ayuden y favorezcan la comunicación. Ahora bien, como estudiante de traducción e interpretación hay cosas que no podemos pasar por alto. Una vez más, los servicios públicos “menosprecian” por decirlo de alguna manera la labor de los traductores e intérpretes.

    Como se comentaba desde la subdirección general de planificación y ordenación territorial: “No se puede garantizar que exista un intérprete en cada centro de atención primaria, aunque, en casos muy complicados, existen convenios con determinadas instituciones, como embajadas para obtener los servicios de algún traductor si es necesario. En todo caso, en los grandes hospitales siempre existe alguien en el equipo que puede apañarse en uno u otro idioma”. ¿A qué se refiere con “alguien en el equipo que puede apañarse en otro idioma”? ¿Es realmente esa la idea que tienen del trabajo desempeñado por los traductores e intérpretes?

    Una vez más, vemos con claridad la falta de una verdadera organización institucional en este ámbito en concreto. Todo esto deriva de una falta de voluntad por parte de los servicios públicos. Por eso y ante todo, tenemos que tener claro que solamente los servicios públicos deben ser los que actúen para conseguir esa buena adecuación, ya que, en caso contrario, esa falta de adecuación por parte de las administraciones convierte al traductor, como lo ilustra bien este caso, en una máquina.

    Dejando de lado el caso de la actuación de los poderes públicos que podríamos tachar de “inexistente” en este ámbito, pasemos ahora a analizar en sí las diferentes versiones. Como bien se comenta en la entrada, llaman muchísimo la atención los numerosos errores ortotipográficos que se pueden observar. En este sentido, en la universidad de Vigo tenemos el privilegio de contar con una asignatura que nos enseña a corregir este tipo de erratas como es “Ortotipografía para traductores”, en la que el profesor Yuste nos prepara para ser revisores y correctores de nuestras traducciones. De ahí que estos textos nos hagan dudar de si de verdad eran traductores profesionales los que realizaron las traducciones.

    Otro caso es el de las imágenes, que no se preocuparon en traducir e interpretar. Como se comentaba más arriba, y por poner un ejemplo, se debería traducir la cruz roja al pasarlo al árabe a su equivalente, que no es para nada igual, cosa que no han hecho. ¿Cómo pretenden así favorecer la comunicación? Tendremos que explicar una vez más el valor de la imagen y todos esos elementos paratraductivos del texto. Se habla siempre de la universalidad de la imagen sin tener en cuenta o a veces teniendo un concepto erróneo de qué es lo que engloba en realidad. Si la imagen es universal es precisamente porque tiene múltiples interpretaciones. Lo que una imagen provoca en alguien puede ser totalmente distinto de lo que provoca en otra persona y esto es precisamente lo que se debe aplicar aquí.

    Estos son sólo unas cuantas reflexiones sobre el presente artículo, un muy buen ejemplo que nos hace plantearnos el “papel” que, desgraciadamente, hoy en día seguimos teniendo los traductores e interpretes en los servicios públicos.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:14 |
      Apañados vamos si la Administración se apaña con el personal no profesional que tiene en los grandes hospitales, donde, según dicen, «siempre existe alguien en el equipo que puede apañarse en uno u otro idioma».
      La imagen no es universal pero el atrevimiento sí y, además, ciego.
    • Olaya Martínez

      Olaya Martínez

      09 Diciembre 2010 a las 17:02 |
      Estoy completamente de acuerdo en que los intérpretes no reciben el trato que deberían, pero creo que hay una diferencia entre hacerlo consciente o inconscientemente. En este artículo tú misma te preguntas “¿A qué se refiere con “alguien en el equipo que puede apañarse en otro idioma”? ¿Es realmente esa la idea que tienen del trabajo desempeñado por los traductores e intérpretes?”. En mi opinión, no es una cuestión de que la gente “se apañe” con alguien que hable otro idioma, es una cuestión de desconocimiento.

      Cuando tengo que comprar alimentos voy al supermercado, cuando necesito medicamentos voy a la farmacia y cuando me duele algo voy al médico. Pero ¿los médicos saben para qué sirve un traductor intérprete? Cuando se empiezan a comercializar nuevos productos tecnológicos suele haber un movimiento de rechazo general que va desde “no lo necesito” a “ya no saben qué inventar”, pero con el paso del tiempo se descubren las aplicaciones prácticas de ese objeto y se convierte en algo casi imprescindible. Creo que este es el caso de los intérpretes: si no saben lo que hacemos y para qué servimos, nos van a rechazar.

      Respecto a la traducción de la imagen de la cruz roja, creo que el problema no es si traducirla o no traducirla. Creo que el problema es que si contamos con que cada símbolo significa algo diferente en cada sociedad, y con que además cada sociedad tiene un símbolo diferente para cada cosa, la comunicación visual en una sociedad dada que pretenda cumplir un principio de tolerancia cero con la discriminación cultural va a ser muy complicada. Sabemos que para transmitir un mensaje debemos ser lo más claros posible porque así ese mensaje se entenderá mejor, y de forma más rápida. El hecho de poner en un cartel las cinco, seis o diez formas de expresar algo dependiendo de la cultura que lo perciba va a complicar, bajo mi punto de vista, la recepción de este mensaje. Un ejemplo es el de la cultura china. Estamos acostumbrados a que los restaurantes chinos pongan su nombre en caracteres chinos y en caracteres latinos, pero no lo ponen en caracteres árabes. ¿Por qué? ¿Acaso un árabe no puede comer un arroz tres delicias? Sí puede, pero la mayoría de la gente que se va a fijar en ese cartel son chinos y españoles (en nuestro caso), y ellos están apelando a las dos culturas mayoritarias a las que van a prestar un servicio. La cruz roja de grandes ciudades o ciudades con mayoría musulmana en su población claro que deberían traducir la cruz roja, pero ¿es realmente necesario poner una media luna verde en Olivares de Júcar (Cuenca) sabiendo que son menos de 500 habitantes “por si” una familia de musulmanes va a parar allí? Creo que la traducción o no traducción de los símbolos debería responder a las necesidades de la cultura receptora, ¿o acaso traducimos las señales viales?

      Estoy completamente de acuerdo en que el papel de los traductores e intérpretes en los servicios públicos se ve un poco mermado por el desconocimiento de lo que hacemos, pero creo también deberíamos pensar en la viabilidad de traducir todo lo que nos rodea (aunque podamos hacerlo).
  • Olaya Martínez

    Olaya Martínez

    10 Noviembre 2010 a las 20:46 |
    España se jacta de tener uno de los mejores sistemas sanitarios a nivel mundial, al menos en cuanto a cobertura. Y es cierto, los servicios mínimos están garantizados para todo el mundo. Pero, ¿qué pasa cuando la persona que va al médico no sólo no habla español, sino que además no pertenece a una cultura cercana? ¿Nuestro personal sanitario está preparado para defenderse en todo momento? Pongamos como ejemplo que una persona tiene un dolor agudo en el estómago y, como no habla español, se señala el lugar donde le duele. ¿El médico está realmente capacitado para distinguir la sensación de ardor o la de un pinchazo sólo con un gesto? Yendo más allá, si se tratara de una mujer musulmana, ¿el médico pensaría en la posibilidad de llamar a una doctora para que la atendiera? Creo que la presencia de los intérpretes en centros de salud es una necesidad, y más si tenemos en cuenta la cantidad de gente migrante y turista que hay en nuestro país.
    Por supuesto, no podemos olvidar la parte económica del asunto. Probablemente un centro médico privado pueda permitirse tener un servicio de interpretación en plantilla, pero los centros médicos de ciudades pequeñas, por ejemplo, no tienen acceso a este servicio. Incluso si hablamos de hospitales de ciudades grandes que reciben muchos turistas como Madrid o Barcelona, no podemos asegurar que haya alguien que pueda ejercer el papel de traductor-intérprete. Las nuevas tecnologías facilitan esta asistencia, por ejemplo, con las videoconferencias. Pero ¿realmente una videoconferencia es igual de efectiva que tener ahí a una persona? Creo que no. Hacer una videoconferencia no deja de ser hablar con una máquina, que es lo más parecido que tenemos a hablar con una pared. Sí, detrás hay una persona, pero la barrera que supone la distancia, en este caso, no se puede suplir. Evidentemente el paciente recibirá la información que necesita y el médico podrá hacer mejor su trabajo. Pero cuando se trata de diagnósticos serios y de personas pertenecientes a una cultura tan cerrada como la musulmana, hablar con un desconocido que supuestamente está solo a través de una pantalla, cuando ya se tienen problemas para tratar con el propio médico que el paciente puede ver y sabiendo que no hay nadie más, puede suponer que lo único que se solucione sea el problema lingüístico y no lo que hay detrás. Me gustaría hacer mención a una película reciente titulada "Up in the air". En esta película George Clooney interpreta a un empleado de una empresa que se dedica a viajar por EEUU para despedir gente, es un profesional del despido. La trama principal de la película se desencadena cuando llega a la empresa una chica que desarrolla un software que permite despedir a gente a distancia, con el consiguiente ahorro para la empresa en viajes. El trabajo de Clooney consistirá en llevar a la chica con él y explicarle la importancia del contacto humano en situaciones delicadas.
    No tengo una solución para este problema, pero creo que en todas las provincias de España existen asociaciones de intérpretes que seguro estarían dispuestas a firmar un acuerdo con los centros médicos.

    http://www.youtube.com/watch?v=uRS4rx9nGbE
    • Laura Álvarez Domínguez

      Laura Álvarez Domínguez

      06 Diciembre 2010 a las 18:00 |
      Estoy de acuerdo con mi compañera Olaya, cuando asegura que España puede presumir de tener uno de los mejores sistemas sanitarios a nivel mundial. Y es muy cierto, ya que todos los extranjeros que llegan a nuestro país tienen derecho a la asistencia sanitaria. Esto implica que muchos de los usuarios que disfrutan de este servicio no hablen español. ¿Qué hacen en este caso los médicos? Como bien se ha mencionado en comentarios anteriores, muchas veces son los propios trabajadores del hospital (auxiliares administrativos, celadores, enfermeras…) los que se encargan de interpretar la comunicación entre médico y paciente, sin embargo ¿Están realmente preparados para interpretar solo por el mero hecho de conocer un poco el idioma o en otros casos por la simple razón de haber estado de vacaciones en el país de origen del paciente? Por supuesto que NO, porque ninguno de ellos estudió la carrera de Traducción e Interpretación que los habilita para desempeñar ese trabajo y porque tampoco conocen el protocolo de actuación para profesionales de la traducción y la interpretación en los Servicios Públicos que hemos visto en clase (en la asignatura de Traducción de Textos Jurídicos y Administrativos Francés-Español-Francés impartida por el prof. José Yuste Frías). Al no conocer este protocolo es imposible que estos intérpretes ad hoc sepan por ejemplo que la mejor disposición en una interpretación es la triangular para mantener un contacto visual y evitar que los actantes se sientan desplazados.

      En cuanto a las nuevas iniciativas creadas con el fin de intentar facilitar la labor de traducción (llamadas telefónicas, videoconferencias, el proyecto de «intérpretes de papel»…) diré que me parece bien que por fin la Administración se dé cuenta de que existe un problema y esté buscando soluciones. Sin embargo creo que esas medidas no son apropiadas ya que para realizar una buena interpretación es necesaria la presencia del intérprete. Si bien es cierto que la videoconferencia solventa el problema del lenguaje no verbal que existía con las llamadas telefónicas, (ya que podemos paratraducir todos los gestos, miradas… que aparecen), también hay que decir, que con este sistema es mucho más difícil crear un ambiente de confianza entre el intérprete y el usuario, siempre va a existir esa distancia física que aparece cuando hablamos con una máquina.

      En mi opinión, todas estas iniciativas que se están llevando a cabo tienen que ser una herramienta que ayuden al traductor o intérprete en su trabajo, NUNCA deberían intentar sustituir a la persona.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 17:20 |
      Sin renunciar nunca al lado humano de nuestra profesión, me encantaría poder llegar al grado de eficacia profesional del protagonista de la película que has citado en tu comentario, Olaya. Pero a veces, resulta muy difícil (aunque nunca imposible) anteponer neutralidad e imparcialidad a emotividad. Se supone que durante los años que estáis con nosotros en la Universidad, os preparamos para dar calidad y eficacia en el mercado profesional controlando siempre la emotividad.
  • Susana González Rodríguez

    Susana González Rodríguez

    14 Noviembre 2010 a las 21:27 |
    Creo que esta iniciativa de la Xunta es positiva. Estos « intérpretes de papel » podrían facilitar la comunicación entre el paciente extranjero en cuestión y el médico que lo atiende en determinadas (y a mi entender muy limitadas) ocasiones. La iniciativa también demuestra la concienciación y voluntad de que la sanidad pública sea accesible a cualquier ciudadano que lo necesite hable la lengua que hable.

    Por otro lado, creo que una vez que se va a hacer algo, ha de hacerse bien. No entiendo como algo que proviene de un organismo público puede carecer de la revisión, corrección y calidad necesaria para que salga a la luz. Y sí, lo importante es poder comunicarse, que en este caso es la finalidad principal, pero no creo que por ello haya que descuidar la lengua (o más bien lenguas, porque vemos que los errores son recurrentes en varias de ellas). Además, estos folletos contienen frases con las que un médico va a diagnosticar a un paciente con muchas dificultades, ya que, como ya se dijo en comentarios anteriores, son insuficientes porque en la mayoría de los casos el paciente solo podrá responder de forma afirmativa o negativa, pero en ningún momento podrá explicar lo que siente o necesita mediante una conversación fluida con su médico.
    Tampoco entiendo como se puede escatimar en traductores-intérpretes profesionales (reales) cuando estamos hablando de un ámbito tan importante y básico como es el sanitario. Aunque se pretenda facilitar la comunicación, creo que es muy difícil que un simple papel pueda cubrir la labor de un traductor-intérprete social. Esta labor es fundamental y el éxito de la misma depende de aspectos que van más allá de lo meramente lingüístico. Estos aspectos tienen que ver con el lenguaje no verbal y su paratraducción, ya que cada paciente tiene una manera de ser, de actuar, de vestir, de comportarse, etc., y todo esto son códigos necesarios para la traducción e interpretación en los servicios públicos en cada situación concreta.

    En resumidas cuentas, no creo que se pueda prescindir de un traductor-intérprete en la consulta de un médico cuando hablamos de barreras lingüísticas y tanto en el ámbito sanitario como en cualquier otro, debería primar, ante todo, la calidad y la profesionalidad de los traductores e intérpretes.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:29 |
      La revisión y corrección de textos no sólo brilla por su ausencia en las administraciones públicas. Existen editoriales en red que te publican lo que quieras sin que tú ni nadie revise o corrija nada, mientras les pagues.
  • Sonia Rodríguez

    Sonia Rodríguez

    02 Diciembre 2010 a las 21:40 |
    Me gustaría empezar diciendo que está claro que esta iniciativa de la Xunta es buena, en el sentido de que por fin se tiene en cuenta a todas las personas (pacientes en este caso) que acuden al médico por necesidad. El inconveniente de esta iniciativa es que la hicieron muy rápido, o en todo caso, la hicieron sin darle demasiada importancia a la calidad del servicio que pretendían ofrecer. Y como consecuencia, estos pictogramas reflejan una falta de calidad en la escritura y se cometen errores varios en las diferentes traducciones a cada idioma, además de la falta evidente de revisión. Y ahí es donde entraríamos nosotros, traductores-intérpretes y nuestros servicios de calidad para evitar este tipo de problemas.

    ¿La realidad? Pues a la hora de la verdad se olvidan de nosotros y de que nuestra labor les garantizaría calidad, tanto en la traducción de esos “intérpretes de papel” como en la interpretación in situ del paciente, que sería lo ideal.
    Los traductores-intérpretes nos enfrentamos a situaciones vitales, lo que (para)traducimos en permanencia no son lenguas, sino que pueden ser personas que no hablan, inmigrados, señoras que llevan un velo… Cuando vamos a interpretar a una persona inmigrante hay que tener en cuenta la cultura; así, en el caso de la paciente musulmana, se tendría la consideración de pedir que el médico que la vaya a examinar sea una mujer.

    Y ya que estoy mencionando nuestra labor como traductores-intérpretes en los servicios públicos, me gustaría aclarar a todas las personas que todavía no sepan cuál es nuestro trabajo todo lo que tenemos en cuenta a la hora de realizarlo.

    Nuestra labor va más allá de la traducción entre dos lenguas; consiste en establecer vínculos entre individuos de culturas distintas y facilitar la intercomprensión entre la institución y el sujeto que no hablan la misma lengua. Por consiguiente somos quienes para facilitar la política (de integración), que es lo que quiere la administración con los inmigrantes, pero nosotros no somos los sujetos que van a facilitar esa integración, no somos una organización ni una ONG. Nosotros como traductores-intérpretes sólo estamos ahí para ayudar, no para tomar partido. Uno de los peligros de concebir la identidad desde un punto de vista intercultural es que lleva a conclusiones como la siguiente: ‘para realizar esta labor de interpretación-traducción en los servicios públicos, el intérprete tiene que pertenecer obligatoriamente a la misma cultura que el inmigrante para traducirlo’. Esto implicaría que sólo los nativos pueden ejercer la traducción e interpretación; es decir, sólo los nativos de esa lengua la pueden traducir e interpretar, lo cual, NUNCA nos cansaremos de repetir, es una gran mentira.

    Como hemos visto en la unidad de Traducción e Interpretación Juradas en los Servicios Públicos, dentro de la asignatura de Traducción de Textos Jurídicos y Administrativos Francés–Español–Francés que imparte el profesor José Yuste Frías, si se reconoce nuestra labor, se verá que nosotros somos capaces de hacer ver que se puede modificar la actitud llena de prejuicios de algunos proveedores de servicios con respecto a los usuarios alófonos (inmigrantes) pudiendo llegar a cambiar la concepción primera, a veces negativa, que tienen dichos proveedores de los usuarios. Como traductores-intérpretes participamos de alguna manera en las funciones de mediación y deshacemos malos entendidos, desmontamos prejuicios que son siempre de índole cultural... En definitiva: eliminamos barreras culturales.

    Nosotros estamos realizando un servicio, en el caso del ámbito sanitario por ejemplo, para facilitar el diagnóstico, es decir, el mal que está sufriendo el paciente. Este mal debe ser trasladado del paciente al médico y cualquier error puede conllevar consecuencias muy graves, por lo tanto es necesario que se realice bien para que el diagnóstico sea correcto, o, por ejemplo, para explicar bien la posología al paciente. Nuestra labor es agilizar las labores médicas. Si se cuenta desde el primer momento de la cita con la presencia física de un traductor-intérprete es muy fácil que el diagnóstico sea el correcto porque no habrá error de comunicación y no se tendrá que volver a pedir otra cita por incomprensión, por lo que somos un ahorro sanitario, somos un gasto ordinario (con una tarifa normal) imprescindible en la puesta en práctica de una ‘sanidad pública para todos’.

    Y es que si no hay labor de mediación se produce un desajuste que puede llegar a convertirse en generador de múltiples conflictos. Sin la figura del traductor-intérprete, no hay posibilidad de intercomprensión entre las partes y, por consiguiente, tampoco es posible ninguna interacción.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:35 |
      Muy bien lo de que «no hablan», porque puede haber otro tipo de barreras no lingüísticas que impiden hablar a pesar incluso de dominar el idioma del país proveedor del servicio público.
      Estamos para romper todas las barreras posibles.
  • Paula Cernadas

    Paula Cernadas

    07 Diciembre 2010 a las 12:19 |
    Tras leer esta entrada del Blog de Yuste y la bibliografía mencionada en los comentarios, me enorgullece saber que, por fin, desde los servicios públicos, se intenta escuchar a la persona migrante, ponerse en su situación y dar solución a una realidad cada día más patente: la existencia de miles de extranjeros/as que viven en nuestro país y que no tienen la competencia suficiente para lograr comunicarse en español con su médico. Sin embargo, aunque la iniciativa es muy buena, no deja de ser un simple boceto de lo que podría ser, en un futuro, un gran proyecto. Y es que todos estamos de acuerdo en que un papel con imágenes puede ayudar, pero no solucionará por completo todas las dificultades que esconde un acto comunicativo. En este caso, en concreto, creo que nos hemos olvidado de lo más importante y trascendente que no aparece ni podrá aparecer nunca reflejado en un papel: la traducción de las variopintas CULTURAS existentes en el mundo. No sólo basta con la traducción de palabras, debemos traducir la DIFERENCIA, y esta tarea le corresponde a un traductor-intérprete profesional que ha sido preparado para ello. De esta manera, podrá explicársele al médico que el paciente se está negando a que le saquen sangre porque piensa que van a venderla y persuadir al paciente de que se trata simplemente de un análisis.
    Aparte de esto, como futura traductora-intérprete, me asombra y no me puedo callar ante la inmensa cantidad de errores que se aprecian a simple vista y que demuestran la poca atención que se le ha prestado a la traducción-corrección de estos folletos. Buscar comunicarse de la manera más sencilla posible no significa dejar de lado la calidad, obteniendo como resultado un folleto con faltas de ortografía inadmisibles, poco serio, que denota la falta de competencia de sus creadores.
    Antes de cuestionarse si realmente son necesarios o, más bien, si podría permitirse la existencia de intérpretes en todos los centros de atención primaria del Estado, habría que hacer un estudio de la cantidad de migrantes que hay por localidad, la frecuencia con la que acuden al centro de salud, su competencia lingüística, etc. Aunque la situación ideal sería normalizar el derecho de los migrantes a poder contar con un intérprete en el ámbito sanitario siempre que fuese necesario (derecho ya existente en el ámbito judicial), somos conscientes de que todavía queda un largo camino por recorrer.
    Tal y como vimos en la clase del profesor José Yuste Frías, la “Interpretación en los Servicios Públicos” se denomina en Suecia “Interpretación de contacto”, lo cual implica, en cierta manera, que debe existir conTACTO entre proveedor (médico)-intérprete-usuario (paciente). Ni un simple papel con imágenes ni una máquina podrán sustituir nunca a una persona de carne y hueso que, además de haber sido instruida para interpretar este tipo de situaciones, tiene conocimientos de la cultura ajena, puede adaptarse a los distintos registros, dar explicaciones hasta comprobar que el usuario entiende y, sobre todo, cuenta con la competencia necesaria para interpretar los códigos semióticos (vestimenta, proxémica, quinésica…) de todos y cada uno de los actantes de la interacción.
    Pese a los errores cometidos (que siempre podrán corregirse), debemos reconocer que estos folletos son un gran paso para llegar a alcanzar la sociedad transcultural ideal.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:40 |
      Excelente juego de palabras con la denominación de «interpretación de conTACTO».
      Si la Administración puede permitirse contratar un vigilante o un guarda jurado en cada centro para interpretar sólo un código (el de seguridad), ¿por qué no puede permitirse contratar también un traductor-intérprete que traducirá e interpretará más de un código?
  • Tania Miguéns

    Tania Miguéns

    07 Diciembre 2010 a las 19:19 |
    Despois de ler os comentarios de todo aquel que quixo participar nesta chamada de atención ó noso servizo de saúde, quería formular a seguinte pregunta: que esperades dun sistema galego onde non se respecta nin tan sequera a nosa cultura e a nosa lingua? Afirmo isto, dado que ó contrario do que pasa nas grandes cidades, como poden ser Vigo ou A Coruña onde a maior parte da poboación fala castelán, hai vilas e concellos pequenos onde a xente só fala galego. E que pasa entón, cando esta xente (normalmente persoas maiores) acode ó centro de saúde da súa vila e se atopa cun persoal sanitario que non pertence á nosa comunidade e que nin tan sequera se molestou en aprende-la nosa lingua? Pois esta xente o que vai facer é o que faría a muller estranxeira, escoitará todo o que se aconselle pero non formulará ningunha pregunta. Ante isto, que postura adoptamos? Sería apropiado darlles a cada un destes pacientes monolingües un papel con debuxiños en castelán para que lle amose ó médico cando este non o entenda? E todo isto, contando con que estas persoas saiban ler e escribir.

    Está claro que é un grave problema, pero non fai falla falar só das dificultades cos estranxeiros, os conflitos están vixentes mesmo na nosa comunidade e con xente que naceu nela e polo tanto que ten os mesmos dereitos ca outra que naceu en Castela ou en Cataluña.

    Volvendo ó tema exposto, é unha boa iniciativa e iso non se pode negar. Quizais, a proposta non é a máis axeitada, pero volvo ó de antes, non credes que é necesario unha reforma de todo o sistema, lingüística e culturalmente falando? Os médicos non teñen a obriga de aprender cincuenta idiomas, dabondo teñen co seu traballo, pero si deberían asistir a cursos de información sobre as diferentes culturas coas que poden traballar e cos casos cos que se poden atopar. Estou de acordo con que se contraten a intérpretes dos servizos públicos e a min, como estudante de Tradución e Interpretación na Universidade de Vigo, beneficiaríame moito. Sen embargo, teño que ser clara e todos sabemos que hai milleiros de inmigrantes nas pequenas vilas, polo que habería que poñer un intérprete social en todas e cada unha delas? O máis axeitado sería buscar outras iniciativas que puidesen cubrir todas estas zonas rurais co persoal necesario, cuestión que deixo en mans daqueles profesionais que están ó mandato do noso goberno.

    En cambio o que si é inadmisíbel é o que aconteceu coa publicación destes debuxiños cheos de erros tanto gramaticais como ortotipográficos. É que a Xunta non sabe que hai xente profesional capacitada para levar a cabo esta actividade tradutora? Acaso os nativos dominan mellor este campo que os propios profesionais? Entón para que existe esta licenciatura/grao en tradución e interpretación? Creo que deixei bastante claro que é necesaria unha reforma, pero non me remito só ó acontecido, senón que cómpre realizar unha reforma de fondo.

    Un saúdo
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:47 |
      Gustoume moito o teu comentario! A realidade da necesidade de tradución e interpretación de/hacia linguas supostamente A ou non estranxeiras. Moi ben! Entón, Galiza, Cataluña e País Vasco sonche comunidades bilingües ou plurilingües «de papel»?
  • Elsa Carnero

    Elsa Carnero

    08 Diciembre 2010 a las 00:24 |
    Una cosa es facilitar la comunicación y otra es que la comunicación se lleve a cabo de forma correcta para las dos partes implicadas. Entender, para mí, no es lo mismo que comprender y partiendo de esta base quisiera decir que si este artículo del Blog de Yuste abre los ojos a la administración para que así puedan darse cuenta de la importancia que el traductor y/o intérprete tiene en el ámbito sanitario, bienvenida sea.

    Hay que quitarles la venda de los ojos, ¡Estamos aquí para algo! Evidentemente, como apuntaron anteriormente algunos profesionales de la sanidad pública, la iniciativa está hecha con buenas intenciones. Esto no se pone en duda, pero hay que hacerla bien y no menospreciar el trabajo de los muchos profesionales traductores que existen en el territorio gallego, a los que les hubiese encantado haber participado en esta iniciativa y hacerla de manera correcta.

    Además, si se supone que el texto en español es el original y el mismo contiene fallos ortotipográficos, gramaticales y de puntuación, ¿cómo podemos pretender que se haya traducido correctamente a otros idiomas? También aquí quería destacar la importancia de pensar en traducir las imágenes. Fueron varios los comentarios sobre la imagen de la exploración por ejemplo, ya que, no solo traducimos idiomas sino que traducimos CULTURAS, algo que debemos tener muy en cuenta si se quiere realmente que un folleto sea al menos una ayuda ya que nunca será una solución.

    La desconfianza es un factor que está latente en el ánimo de los inmigrantes y más si no entienden nada de lo que se les intenta decir. Se debe intentar ganar la confianza de la paciente para que este se sienta cómodo al hablar de temas vitales como son su salud, o en este caso también la de su futuro hijo. Esta confianza jamás se conseguirá con un folleto y unas imágenes por eso solo puede servir de ayuda pero jamás eliminará la necesidad del intérprete.

    Aunque haya muchos tipos de iniciativas para que le interpretación en los servicios públicos se lleve a cabo, creo que se están proponiendo alternativas cuando ni siquiera se proporciona, en muchos casos, un servicio básico y que, desde mi punto de vista, es el más eficaz: la presencia física del intérprete en la consulta, ya que, tal y como vimos en clase y como apuntó anteriormente Sonia, estamos ahí para que la comunicación se lleve a cabo, procurando ser neutrales, imparciales y siempre profesionales a lo largo de todo el proceso comunicativo.

    Si no nos quejamos, no van a ver algo que pide a gritos un cambio en las medidas y en las políticas de inmigración en lo que concierne a la integración en los servicios básicos como lo es la sanidad. Así que espero que esto haga reflexionar y que si existen profesionales capacitados para estos trabajos de revisión y corrección de textos en lenguas B, por no mencionar a todos los que hoy nos estamos formando en la traducción e interpretación para los servicios públicos ¿Por qué no se contratan?
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:54 |
      Mucha gente sigue creyendo todavía que la imagen es universal. Sólo determinados pictogramas normalizados pueden llegar a un nivel de estandarización suficientemente comprensible para una gran mayoría de destinatarios. Repito: estos dibujos no son pictogramas.
  • Jose Manuel Martínez

    Jose Manuel Martínez

    08 Diciembre 2010 a las 13:59 |
    Una de las grandes plagas en el mundo de la traducción e interpretación es el intrusismo laboral, que con la colaboración decidida del gobierno se puede erradicar. Digo esto porque hace casi tres semanas vi en un programa de televisión nacional cómo el presentador se permitía la licencia de hacer de intérprete entre dos individuos. Sinceramente la interpretación no era para nada fluida ya que a veces su inglés de “Open English” era un poco limitado y se podía apreciar cómo le soplaban por el pinganillo ¿Un intérprete profesional o alguien del equipo del programa? Eso ya no lo sé. Y mejor quedarse en la ignorancia para no llevarnos sustos. Está más que comprobado que los presentadores o mediadores de programas con un mínimo de conocimiento de algún idioma siempre aprovecharán para demostrar sus dotes lingüísticas y comunicativas. Este mismo panorama también se da, por desgracia, en los servicios públicos. Ciñéndonos al sistema sanitario, seguro que no es la primera vez que la abuela inmigrante lleva a su nieto a la consulta del médico porque sabe la lengua del país de acogida, ¡y ya está, problema resuelto!. Basándonos en lo ocurrido en el programa anteriormente mencionado, sacamos en claro que solo el conocimiento de lenguas no es suficiente para ofrecer una comunicación de calidad, sino que hay factores muy importantes para tener en cuenta: la cultura, es decir la comunicación no verbal, (olor, gestos, silencios, movimientos del cuerpo, valores etc.). Espero que la Xunta tenga en cuenta estas críticas, siempre constructivas, y se plantee acudir a traductores/interpretes profesionales que proporcionarán una intervención de calidad.
    • jyuste

      jyuste

      09 Diciembre 2010 a las 11:59 |
      ¿Crees que sería necesaria la existencia de un Colegio de Traductores e Intérpretes para regular la profesión y evitar así el «intrusismo profesional», al menos en los Sevicios Públicos?
      • mariola moreno

        mariola moreno

        13 Diciembre 2010 a las 22:46 |
        Aprovecho el guante que lanzas y respondo sin dudarlo: sí, urge la creación de un Colegio Profesional de Traductores e Intérpretes. No obstante, no hay que llamarse a engaños dado que no creo que la aprobación de un organismo así acabe con el intrusismo. Sería, eso sí, un paso en el reconocimiento de sus profesionales y permitiría luchar de forma más o menos unitaria por los derechos de T&I sin embargo, mientras la colegiación no sea obligatoria, el reconocimiento como tal no existirá.

        A nadie se le escapa lo que sucede si un abogado no está colegiado: no puede ejercer. Para qué mencionar lo que le supondría que un médico no pague sus cuotas a la organización profesional correspondiente...

        En España, la colegiación no es obligatoria para los periodistas, pese a lo cual existen colegios de periodistas consolidados (Galicia, Cataluña) y otros en ciernes o recién constituidos (Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha) . Esta colegiación facultativa en la práctica hace perder peso a los profesionales de la información y sin duda les resta fuerza a la hora de realizar reivindicaciones o denunciar el intrusismo que también golpea de lleno al colectivo. T&I pueden ir por los mismos derroteros si no se ponen manos a la obra.
  • mariola moreno

    mariola moreno

    08 Diciembre 2010 a las 14:02 |
    Pese a la polémica suscitada, entiendo que el pictograma que edita Sanidade supone un pequeño avance . En efecto, es un logro contar con la edición de un folleto así, aún cuando esté plagado de erratas y de errores de bulto.
    Sin lugar a dudas, disponer de una publicación semejante va a ser de ayuda para aquellos migrantes que desconozcan el idioma pero que se vean abocados a acudir al hospital.
    Sin lugar a dudas, sería mucho más ventajosos poder contar con los servicios de un mediador que realizase esa labor de intermediación entre el profesional de la medicina y el usuario pero, ¿acaso un departamento (Consellería) que ni siquiera se ha preocupado por la calidad del producto final (=folleto) que contrata, conoce la necesidad de disponer de tales mediadores?

    ¿Son las autoridades (o sus ayudantes: consejeros, jefes de gabinete etc) conscientes de la importante labor que desempeña el intérprete en el medio sanitario? Del mismo modo que es obligatorio que un acusado que va a ser enjuiciado tenga a su disposición un intérprete que le traslade con precisión y rigor los cargos que se le imputan, de ser el caso, y que a su vez se encargue de dar cuenta al juez con la misma precisión las alegaciones que efectúa en su defensa, ¿por qué en este país todavía no existe conciencia de la importancia de este profesional en el ámbito sanitario?

    Quizás la escasa tradición a la hora de recibir migantes (frente a países como Suecia, Canadá, EEUU) lo explican en parte, pero la realidad ha cambiado en los últimos años y es necesario adaptarse. El intérprete no solo pone voz al médico o al paciente, sino que media entre uno y otro. Pone boca y oído a ambas partes y, desde luego, traslada mucho más que palabras porque se ha preparado para ello.

    Desde luego, si en España, en Galicia, se editan unos folletos como los pictogramas de Sanidade -una iniciativa magnífica, insisto- llenos de incorrecciones, tenemos un problema porque se ha pagado un producto defectuoso con los impuestos de todos. Sin embargo, algo se ha avanzado porque supone comenzar a despertar las conciencias y detectar necesidades que hace tiempo que están latentes.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 20:17 |
      Al no haber calidad en el resultado final, la iniciativa de la Xunta se queda en titubeante «inicio»
  • Andrés Trigo

    Andrés Trigo

    08 Diciembre 2010 a las 18:15 |
    Una vez leídos los comentarios sobre el presente artículo del Blog de Yuste, me gustaría hacer las siguientes reflexiones: ¿Es buena la iniciativa emprendida por parte de la Xunta de Galicia? Por supuesto. ¿Los errores encontrados en las diferentes versiones son aceptables tratándose de una publicación oficial? Creo que no. ¿Son adecuados los llamados «pictogramas» empleados para este caso? Creo que tampoco. ¿Deberían hacerse más propuestas e iniciativas de este tipo? Sí. ¿Deberían tener en cuenta a profesionales del ámbito de la traducción y la interpretación para futuras ocasiones? Sería más que recomendable viendo los primeros resultados.

    Entonces… ¿qué es lo que deberíamos hacer nosotros ante esto? Todos estamos más o menos de acuerdo en que la iniciativa es buena, pero a esta le falta mucho camino por andar para convertirse en algo verdaderamente útil para la ayuda del personal sanitario en situaciones de incomprensión, por impares lingüísticos y culturales, siempre teniendo en cuenta que la labor de un intérprete no puede sustituirse nunca con unos dibujos en un papel. No obstante, teniendo muy presente la situación actual en la que se encuentra esta realidad en Galicia, exigir de la noche a la mañana el empleo de traductores e intérpretes en el ámbito sanitario es exigir lo imposible: nos vemos aquí ante un proceso que necesitará tiempo y esfuerzo por diversas partes (administración pública, complejos sanitarios, banco de traductores e intérpretes…) hasta que consigamos llegar a la situación ideal en la que los traductores e intérpretes estén siempre presentes en cada situación donde los problemas de intercomprensión dificulten la comunicación.

    Por un lado está la titulación de Traducción e Interpretación de la Universidade de Vigo, y, por otro, las empresas y agencias gallegas de traducción e interpretación, asociaciones gallegas de traductores e intérpretes… Sinceramente creo que lo que falta es motivación, empeño, dedicación y una mayor concienciación de que sí existe una necesidad, de que esta se está ignorando y de que sí existe personal cualificado para desempeñar una mejor función que un simple papel con dibujos.

    Por otra parte también está el caso, como se comentaba más arriba, de las aldeas y pequeñas ciudades donde, por diversos motivos, no se puede tener un acceso a traductores e intérpretes como se debería. En estos casos el empleo de la interpretación telefónica, las videoconferencias o el software multilingüe interactivo podría al menos ayudar algo más que tan solo un papel. A pesar de lo dicho, quiero dejar claro de nuevo que sigo aplaudiendo la iniciativa.

    Llegados a este punto, me gustaría proponer alguna idea. Se podría, por ejemplo, intentar conseguir un convenio de prácticas tanto de traducción como de interpretación ya no solo en el ámbito sanitario, sino también en otros, acercando a los alumnos de Traducción e Interpretación a lo que es realmente la vida real, viendo lo que ocurre y cómo se desarrolla la vida laboral en estos ámbitos. Esto sería de gran ayuda para ambas partes: prácticas, experiencia y nuevos conocimientos para unos y concienciación, nuevos valores y otras perspectivas para otros.

    Y es que de lo que realmente la gente no se da cuenta es de la importancia de no solo lo que se dice, cualquiera que sea la lengua empleada, sino de cómo y de qué manera se dice, en qué momento y circunstancia, el porqué se dice, así como de todo lo que no se dice verbalmente: suspiros, gestos, miradas, señales, posturas… La analogía de la traducción y la interpretación como un iceberg no podría ser más acertada: no solo se traduce/interpreta la parte visible del iceberg, sino toda la parte que está bajo el agua, esa parte invisible a simple vista pero que está ahí y que es necesario paratraducir ya que «esconde» información tan o más importante que la que se comunica verbalmente.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 20:51 |
      La respuesta institucional a mi oferta de colaboración con la Xunta se ha hecho esperar. Ha habido una primera toma de contacto, ahora, «estamos trabajando en ello»... al menos por nuestra parte.
  • Carmen Antolín

    Carmen Antolín

    08 Diciembre 2010 a las 20:04 |
    A menudo escuchamos que la globalización ha sido la protagonista de numerosos cambios que se produjeron desde finales del siglo XX hasta la actualidad. Podemos apreciar que las mutaciones afectan a todas y cada una de las esferas de nuestra vida, empezando por la irrupción de la tecnología en nuestros hogares y acabando por las maneras de comunicarnos. No obstante, un elemento a señalar en este contexto de transformaciones es la evaporación de las fronteras estatales, haciendo cada día más habituales los flujos migratorios.

    Nuestro país no ha quedado al margen de todas estas mutaciones. Ha pasado de ser emisor de migrantes a receptor en un breve espacio de tiempo. Y lo ha hecho en un momento en el que se consolidó como un Estado democrático. Han sido muchos los elementos que se han tenido que modificar y adaptar a los tiempos que corren. Puede que sea por ello que todavía no haya una conciencia gubernamental sobre las obligaciones que cualquier Estado democrático tiene para con los inmigrantes.

    El INE estima que en el 2010, un 12% de la población española es inmigrante, una cifra que no computa a aquellos extranjeros en situación "irregular", los que carecen de papeles y por tanto, al parecer, de los derechos de los que cualquier ser humano debería gozar. En Galicia, hay 106.129 extranjeros empadronados, lo que equivale a un 3,77% de la población. Cabe apuntar además que no se trata de cifras estancadas, sino que, pese a la crisis, no han dejado de incrementarse ni un instante. Estamos hablando de un porcentaje de población que también tiene hijos que acuden a la escuela, que recurre a la administración y a la justicia y que hace uso de la Sanidad Pública.

    Está claro que Galicia no recibe anualmente tantos emigrantes como Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana, Andalucía, Canarias o las Islas Baleares. Sin embargo, los estudios demoscópicos no dejan de apuntar que la tendencia inmigratoria seguirá aumentando en nuestro país, lo que hace que sea necesario que el entramado estatal y burocrático esté preparado para ello.

    La iniciativa de la Xunta, tal y como se ha comentado en este Blog de Yuste, es muy positiva en este aspecto. Se da el primer paso en hacer posible la integración de personas alófonas. Sin embargo, ese primer paso no es suficiente, y lo único que hace es elaborar un documento en diferentes lenguas que quedaría extraordinariamente bien en cualquier pared de una consulta, pero que carece de utilidad práctica. Y lo que es peor es que la idea no es original y se ha llevado a cabo de una manera bastante "trapalleira", como decimos por aquí. Lo cierto es que, anticipándose a ese ingente flujo migratorio, se han buscado también otras soluciones para superar la supuesta barrera del idioma en el trato con el paciente alófono. Se han desarrollado así una serie de herramientas multimedia y mutlilingüe para ayudar al doctor cuando tenga que tratar a un paciente.

    Si todas estas soluciones han tenido una realidad es porque se desconoce totalmente la existencia de intérpretes cuya misión es precisamente esa, la mediación entre paciente y doctor, entre juez y acusado, entre alumno y profesor. Entiendo que en un momento de crisis se recurra a medidas como la de los pictogramas de la Xunta para recortar gastos. Pero desde luego si pretenden que ese documento sea la única herramienta para establecer una comunicación eficaz entre paciente y médico, que no se sorprendan si los resultados son desfavorables, contraproducentes incluso.

    Las relaciones médico-paciente nunca han sido sencillas. Se trata de situaciones muy delicadas e incluso desequilibradas, ya que la salud del paciente está totalmente controlada por el médico, sintiéndose el primero relativamente vulnerable frente al segundo, algo que dificultará más la comunicación entre las partes. Si existe un obstáculo añadido, una comunicación insuficiente y farragosa, ¿cómo podrá el médico ejercer adecuadamente sus funciones? No creo que ni unos lucidos pictogramas llenos de erratas ni un programa informático, por muy perfecto que sea, pongan fin a las tan conocidas barreras comunicativas. Además, no solo el lenguaje necesita ser traducido, sino que tiene que darse una paratraducción para evitar el “choque cultural”, que ya se ha comentado anteriormente.

    En nuestro país, cada año miles de estudiantes se licencian en Traducción e Interpretación. Sin embargo, sigue siendo desconocida la labor para la que estamos capacitados. Somos intérpretes pero también mediadores culturales. Traducimos y paratraducimos, algo que ningún pictograma tiene la capacidad de llevar a cabo. Ni siquiera alguien que sepa varios idiomas y se vea con las aptitudes necesarias para interpretar en los servicios públicos podrá ofrecer un trabajo profesional y de calidad. Dos características que deben regir toda atención médica.

    El desconocimiento generalizado acerca de lo que somos y para qué servimos hace que aprender cómo se debe de comportar un intérprete profesional antes, durante y después de una interpretación no sirva absolutamente para nada, ya que si no existimos para el mundo, el mundo no nos permitirá poner en práctica nuestros servicios. Y esto no es algo que ocurra a escala autonómica, en la que habría que solucionar otros problemas de mayor gravedad muy bien señalados por Tania Miguéns. La administración estatal también se olvida de que cada año produce a profesionales que son muy necesarios en la esfera pública pero que cuyo trabajo no se contempla, ya que los médicos "ya se las apañan", o basta con contar con alguien que "sepa idiomas" para salir del “apuro”. Ni el Ministerio de Sanidad y el de Inmigración mecionan en algún momento a los intérpretes de los servicios sociales.

    Quizás con el tiempo, cuando España sea un país receptor de la talla de Francia o el Reino Unido, se tomarán las medidas necesarias que harán que la comunicación entre dos culturas diferentes sea una realidad en las consultas médicas. Quizás al ver cómo los gastos que el Estado se ahorra hoy en intérpretes se multiplican mañana por causa de una mala comunicación médico-paciente. Quizás todo ello haga que lo que hoy denunciamos en este Blog de Yuste deje de ser contemplado como un mero capricho y se convierta en una realidad que nos beneficiará a todos, no solo como contribuyentes, sino también como personas.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 21:01 |
      La mejor política de migración que un gobierno puede llevar a cabo es aquella que tiene siempre en cuenta la traducción del Otro en todos y cada uno de los espacios públicos: sanidad, educación y justicia. Pero sin traductores e intérpretes profesionales adecuadamente formados en las distintas universidades de este país, el sujeto migrante, por un lado, y los proveedores de servicios públicos, por otro, nunca podrán comunicarse con éxito.
  • Carlos Lezcano

    Carlos Lezcano

    08 Diciembre 2010 a las 23:16 |
    Está claro que esta iniciativa es un paso adelante. La intención es muy buena, pero, lamentablemente, como suele pasar en este país, se ha realizado de manera incorrecta, tarde, mal y a rastro.

    La idea es digna de aplauso, pero si se quiere hacer una cosa, hay que hacerla bien. Deberían haber tenido en cuenta todos los aspectos relacionados con la iniciativa y llevarla a cabo una vez que todo estuviese en su sitio.

    Como han dicho muchos compañeros y compañeras anteriormente, los errores lingüísticos que se encontraron en las diferentes versiones son inaceptables. Hay que respetar la ortografía, gramática, sintaxis y demás elementos ortotipográficos que forman parte de cada lengua. En este caso, no se ha hecho. No han contado con la opinión de los profesionales y éste ha sido el resultado. ¿Para qué cursar estudios universitarios de traducción e interpretación en Galicia si van a mirar hacia otro lado? ¿Por qué se permite el intrusismo laboral? ¿Por qué la más afectada es nuestra titulación?

    La utilización de los mismos dibujos y símbolos en cada versión es otro error. El mejor ejemplo es el que cita el profesor Lugrís, que opina que en la versión en árabe deberían haber cambiado la imagen del hospital con la cruz roja por su equivalente musulmán de la media luna. De este modo, se puede ver que no sólo es un problema lingüístico, sino extralingüístico. Como es habitual, no se han tenido en cuenta este tipo de elementos, que son más importantes que los lingûísticos.

    Todos y todas estamos de acuerdo en que es necesaria la presencia de una persona que asegure que se cumple el proceso comunicativo entre doctor y paciente y viceversa. Esa persona es el intéprete, el mediador cultural. Ahí es donde ha fallado nuestro sistema sanitario, que sólo ha tenido en cuenta la lengua y no la cultura. Desde el primer momento que pisamos la facultad para empezar la carrera, se nos ha dicho que el traductor o intérprete no sólo traduce lenguas, sino también culturas. En cada clase y cada año se nos dice lo mismo, ya que es importante tenerlo en cuenta a la hora de traducir o interpretar para hace bien nuestro trabajo. Se ve que los impulsores de esta inciativa no lo han visto así.

    La mayoría de la opinión pública de este país piensa que cada cultura forma parte de la lengua que habla una persona, pero es justo lo contrario, la lengua forma parte de la cultura que tiene cada uno. En mi caso particular, he tenido la suerte de haberlo sabido antes de empezar la carrera, ya que estuve un año en Estados Unidos estudiando en un instituto de dicho país. La organización con la que fui se llamaba AFS-Intercultura. Su propio nombre ya dice qué valores intentan inculcar a la persona que decide realizar un programa anual en el extranjero. Para dicha organización la cultura es más importante que la lengua.

    No obstante, creo que hay sitios en los que la situación es peor. Sigo cursando estudios de traducción e interpretación en Vigo. Estoy matriculado en la asignatura troncal de quinto curso, Traducción de Textos Jurídicos y Administrativos Francés-Español-Francés, del profesor José Yuste Frías, aunque ahora estoy de auxiliar de conversación en Cayena, Guayana Francesa y no puedo estar presente físicamente en sus clases pero sí virtualmente en su blog. Por suerte, las nuevas tecnologías hacen que la distancia no sea un problema para la comunicación. Este departamento de ultramar perteneciente a la República Francesa tiene un gran mosaico de culturas: franceses, criollos, amerindios, brasileños, haitianos, chinos, etc. Al tratarse de un departamento de ultramar, todo funciona de la misma manera que en cualquier otro departamento del Hexágono. Sin embargo, se puede apreciar una mezcla de cultura mayor en un territorio infinitamente más pequeño. El problema viene en los servicios públicos. El otro día sufrí un robo y fui a denunciarlo a la comisaría. Mientras un agente redactaba mi relato de los hechos, aproveché, víctima de la curiosidad, para preguntare si normalmente tenían algún intérprete, ya que la cantidad de culturas que conviven en este lugar es enorme. Para mi asombro, respondió que no. A continuación, le pregunté cómo hacían en caso de haber alguna persona que necesitase los servicios de un intérprete, a lo que me respondió que normalemente en esos casos utilizaban a familiares de la persona. En ese momento, le pregunté qué harían conmigo si yo no hablase francés, a quién utilizarían para interpretar, a lo que respondió que había un agente de origen dominicano y que era al que utilizaban en caso de haber algún hispanófono. Quería comentar este hecho, ya que ha sido un ejemplo cercano y personal y me gustaría contar con la opinión de mis compañeros y compañeras a través de este Blog de Yuste.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 21:09 |
      Muy buena iniciativa la tuya, Carlos. Aprovechar las circunstancias vitales en las que te encuentras para aprender incluso en circunstancias desagradables. Sigue investigando y no te conformes sólo con las respuestas que te han dado en la comisaría: «Va voir aussi ailleurs comment ça se passe...»
      • Pilar Martínez Maneiro

        Pilar Martínez Maneiro

        14 Diciembre 2010 a las 08:23 |
        Al igual que tú Carlos, yo también me he visto envuelta en alguna que otra experiencia propia del viajero. En mi caso, me encontraba de viaje en Colonia (Alemania) y a una amiga le robaron su cartera con toda la documentación ¡imagínate el percal! El caso es que nos dirigimos a una comisaría para formalizar la denuncia. Una vez allí, nos identificamos como ciudadanas españolas (más bien yo porque ella no tenía nada) y le expusimos brevemente el motivo de nuestra visita. Para esto nos valimos de la lengua vehicular, esto es, el inglés. Acto seguido le dijeron a mi amiga que se dirigiera a una sala para que así le pudieran tomar declaración. Mi amiga no entendía lo que le decían y tuve que decirle que siguiera al policía porque le iban a hacer unas preguntas. Era evidente que ella no sabía inglés y mucho menos alemán, por lo que me imaginé que llamarían a alguien para que la pudiera interpretar. Craso error por mi parte ya que no hicieron nada por buscar una solución a la situación hasta que ella desesperada salió con el policía y señalándome a mí me dijeron que entrara para interpretar al inglés a mi amiga. Llegué allí me senté y el policía que, tenía un nivel bajo de inglés, empezó a chapurrear inglés mientras tomaba declaración de lo que yo le decía. No quiero decir con esto que este sea el “modus operandi” de todas las comisarías alemanas. Ahora bien, estoy convencida que es la tónica habitual en muchas de ellas. Aprovecho también para relatar otra anécdota pero en este caso en el país galo. Asimismo, se trataba de una reclamación por una multa y la situación fue verdaderamente surrealista ya que tanto a mí como a una amiga nos mandaron hacer primero un escrito en francés, leerlo y ellos lo grabarían con una cámara. En este segundo caso no se planteaba la posibilidad ni de que no habláramos francés y mucho menos de que nos pusieran en contacto con un hispanohablante. Mi pregunta es : ¿estamos verdaderamente “preparados” para vivir y formar parte de una comunidad que construye puentes? Me parece muy hipócrita hablar de libre circulación cuando no se está preparado para hacer frente a ese mar migratorio de personas con o sin papeles que hacen uso de su derecho a la movilidad. Si yo que soy ciudadana europea veo como escamotean mis derechos a la libertad y libre expresión porque no quieren « interpretar » mi diferencia ¿qué se puede esperar que hagan con aquellas personas que no tienen ese amparo o cobertura legítimo ?
        Ahí dejo este dardo.
        • jyuste

          jyuste

          14 Diciembre 2010 a las 14:13 |
          Un «dardo en la palabra» de lo más acertado, Pilar.
  • María Suárez

    María Suárez

    08 Diciembre 2010 a las 23:26 |
    Coincido con muchos comentarios en que la iniciativa es buena y refleja que por fin se admite la necesidad (y por tanto la importancia) de un mediador lingüístico (aunque en este caso solo sea de papel). Aunque esto también nos puede llevar a pensar que, si bien la Administración es consciente de la necesidad de un traductor/intérprete en los Servicios Públicos, ¿por qué se limita a imprimir unas fichas con dibujos y algunas frases mal redactadas y mal traducidas? Repito, aunque la iniciativa me parece buena (en cualquier caso, mejor algo que nada, como ya se ha indicado) e indica la voluntad de la Administración de adaptarse a las nuevas necesidades, el resultado da una imagen muy poco seria del proyecto, que puede hacer pensar que en él se ha puesto muy poco interés.

    Por otro lado, al leer estas fichas, percibo una vez más la imagen eternamente extendida de la traducción profesional como una actividad completamente prescindible e innecesaria. Es decir, si unas tarjetitas con varios equivalentes en varias lenguas (ya no entro a valorar la corrección o no de éstos, porque creo que ya ha quedado claro en los comentarios anteriores) son perfectamente válidas para que un paciente de una lengua y cultura B se pueda comunicar con cualquier miembro del personal sanitario de lengua y cultura A, ¿qué importancia se le da, por tanto, a la figura del traductor o intérprete? Supongo que en cualquier cita médica en la que se vayan a utilizar estas fichas, surgen muchas más preguntas de las recogidas en éstas, y la paciente siempre querrá comentar o explicar algo más que un «sí» o un «no». Si bien puede entender a su médico cuando éste le pregunta: «¿Alguna enfermedad?», ella entenderá la pregunta y podrá responder, pero en su lengua, por lo que el médico no la comprenderá. Entonces habría que eliminar de las fichas todas las preguntas que no son de «sí» o de «no».

    Evidentemente, en el caso de contextos problemáticos, situaciones delicadas o malentendidos, que son casi siempre de índole cultural, las fichas no ayudarían en nada. Siempre faltaría la PERSONA especialista en romper las barreras lingüísticas entre médico y paciente. Sin embargo, insisto en el valor de que por fin se haya tomado la iniciativa de evolucionar y abrirse a las nuevas realidades. Por algo se empieza, y espero que estas fichas sean solo el comienzo de una Galicia más abierta y más plural.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 21:11 |
      Estoy totalmente de acuerdo. No puede haber nunca ninguna interacción y, por consiguiente, ninguna mediación cultural con monosílabos como únicas respuestas.
  • Héctor López

    Héctor López

    09 Diciembre 2010 a las 00:35 |
    ¡Tema apasionante!

    Podemos quedarnos en la idea de que « lo que cuenta es la intención » y, conformándonos con esto, aceptar cualquier tipo de mediocridad. No sólo mediocridad en la atención a un paciente, sino mediocridad en la gestión de los documentos por parte del Servizo Galego de Saúde, mediocridad de la « traducción » y la mediocridad que se puede derivar del trabajo con un documento inadecuado. Xulia comenta que « Pode, sen dúbida, facilitar a comunicación, que é o que se pretende » o Laura « é para profesionais, non para usuarias, axúdanos aos profesionais a entedernos coa muller ». ¿Acaso en un texto « de uso interno » y en el que prima « entenderse » con el paciente, es inútil preocuparse por la corrección del mismo a diversos niveles?

    ¿Qué es y qué no es digno de la atención necesaria? ¿Se puede garantizar un servicio de calidad a personas que no hablan español cuando el primer paso ya está errado? Y por último ¿tan poco valoran su propia labor ciertos profesionales sanitarios como para aceptar textos en un estado deplorable?

    Por una parte, es sorprendente que hayan trabajado nueve traductores (?) y cuatro colaboradores(?) (¡trece personas!) para tal resultado. La administración debería plantearse a qué empresas de « traducción » encarga tales labores, más aún cuando hay profesionales que harían una traducción como la que nos ocupa de forma pulcra a nivel traductológico y ortotipográfico. Ningún servicio, y menos aquél que tiene en sus manos la vida de los usuarios, debe permitirse el lujo de utilizar métodos de trabajo que, en su propio origen, llevan a una comunicación errónea.

    El comentario de Laura, que hace referencia a que el pictograma se elaboró en otro servicio autonómico de salud es muestra patente de la facilidad con la que se extiende el « copia y pega » (comentado por el propio José Yuste Frías en una de sus respuestas) que ayuda a agilizar el trabajo y, de paso, a lavarse las manos en caso de problema. Es inaceptable que un organismo oficial, sufragado con el dinero de aquéllos ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos, estampe su sello a un documento y lo difunda sin ni siquiera abrirlo.

    Desde mi punto de vista, el caso que nos ocupa (que se puede extrapolar a otras tantas situaciones) es una clara muestra de la falta de sensibilidad de nuestra sociedad hacia la cultura del otro, probablemente causada por la rápida y reciente llegada del fenómeno migratorio. Una situación como un parto no se resume, evidentemente, en una cuartilla. Se hace totalmente necesaria la presencia (in situ o virtual mediante interpretación remota en ciertos casos) de un intérprete en la mayoría de servicios públicos ya que los usuarios no se van a restringir a un abanico limitadísimo de respuestas. Por otro lado, el documento que estamos tratando no tiene en cuenta peculiaridades de culturas no occidentales como, por ejemplo, el uso frecuentísimo de plantas medicinales. Si a la paciente se le pregunta sobre los medicamentos y se le muestran pastillas, responderá que no las ha consumido pero puede que esté tomando otras substancias que no tengan esa forma. Éste es un hecho objetivo (al fin y al cabo, la mayor parte de los medicamentos tienen su origen en las plantas) y, naturalmente, dichas substancias podrían ser incompatibles con la medicación propuesta si no se tienen en cuenta.

    Por tanto, el acercamiento a este tema debe ser desde un punto de vista más holístico y ecuménico, no tan basado en nuestras propias concepciones del mundo.

    Este tema no debe tratarse como una buena acción o un favor sino como una obligación de un sistema de salud UNIVERSAL, que, desde su concepción de asistencia de calidad a todos, haga todo lo posible para alcanzar dicho objetivo. El tiempo apremia y debemos establecer nuestras prioridades, decidir a qué vamos a destinar el dinero. Es necesaria una actuación de base en los servicios públicos que determine las necesidades reales de los usuarios hoy en día y no aquéllas ancladas en el pasado. Para ello, habrá que establecer el número de inmigrantes, lenguas y culturas para poder ofrecer un servicio de interpretación que sea eficiente y que no precise de trece personas para hacer una traducción-chapuza de un manual pictográfico. Para evitar esto último, la administración debería establecer una serie de criterios que aseguren la calidad en colaboración con las facultades de Traducción e Interpretación de nuestro país y los propios prestadores del servicio. La Universidad debe aportar valores a la sociedad y no situarse en una burbuja, aislada. Debemos aprender de nuestros errores para no crear otro orificio por el que se escape el dinero con resultados nefastos.

    La creación de un servicio de interpretación aseguraría una mejor calidad de los servicios al facilitar no sólo el acceso de los usuarios y prestadores de servicios a la interpretación sino también porque favorecería esa especie de « recorrido » que hace el intérprete desde los momentos previos de la interpretación hasta los posteriores. La interpretación no es improvisación.

    Por último, parte de la inversión que el Estado ha hecho en las licenciaturas en T&I tiene que dar sus frutos si se quiere que sea realmente una inversión. Qué mejor forma que aprovechar todo ese conocimiento de forma que revierta en una mejora de los servicios públicos, utilizados por todos. Todo ello, combinado con una gestión eficiente de los recursos y un uso inteligente de las TIC (que pueden, por ejemplo, permitir la interpretación a distancia siempre y cuando se haga buen uso de la amplísima tecnología disponible) debería tener un resultado óptimo.

    En resumen, estamos ante un reto que concierne a toda la sociedad y éste es un momento clave para abordarlo de la mejor forma posible que no es, ni tiene por qué ser, la más cara sino la más adecuada, aquélla que tenga en cuenta las necesidades de los usuarios, de los prestatarios del servicio y de los intérpretes. Quiero tener más esperanza que Carmen y pensar que no esperaremos a que sea demasiado tarde, sino que actuaremos desde este mismo momento pues las necesidades ya existen.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 21:16 |
      Muy buena observación haber apuntado el número total de personas que han colaborado en la edición de los pictogramas: 13. Igual les dió mal suerte... no sé. Estoy de acuerdo en que no se está explotando lo suficiente el enorme potencial que tienen las TICs en la Traducción e Intepretación para los Servicios Públicos.
  • Macarena Gándara

    Macarena Gándara

    09 Diciembre 2010 a las 12:20 |
    Como ya se apuntó en la mayoría de los comentarios, esta iniciativa se puede entender como una toma de conciencia de la necesidad de intérpretes-traductores en el ámbito de la sanidad para eliminar las barreras idiomáticas, y me alegra saber que se haya llegado a esta conclusión (¡más vale tarde que nunca!).

    Sin embargo, para mí se trata de una iniciativa “coja”, no solo por los errores ortográficos y gramaticales, erratas, inexistencia de la paratraducción de las imágenes… todo ello ampliamente comentado, sino también por el hecho de que se limite al uso de un folio todo lo que conlleva una mediación cultural. Esta iniciativa pasa por alto la cultura del usuario y la información no verbal (tan importante o más que la comunicación verbal) entre otras cosas.

    Una serie de pictogramas no podrá nunca actuar como lo hace un intérprete profesional, quien echa mano de la formación recibida y de su conocimiento de la cultura del usuario para eliminar todas las barreras sociales, políticas, culturales… consiguiendo así un acercamiento de las partes y su comunicación y comprensión, garantizando en todo momento unos mínimos de calidad.

    Por otro lado, como recogen varios de los comentarios, esta serie de pictogramas es finita, ¿qué ocurrirá cuando no pueda cubrir la respuesta/pregunta de un paciente o un médico? ¿Y si el paciente responde con algo que no sea un sí o un no? Lo que puede ocurrir entonces es que se recurra a un intérprete ad hoc: un médico/enfermero que “sabe idiomas” o, simplemente, otro paciente que este en la sala de espera que hable francés, árabe o el idioma del que se trate. ¿Y si se produce un malentendido o un “choque cultural”? ¿Se dará cuenta el intérprete ad hoc e intentará superarlo? Probablemente ni si quiera se dé cuenta debido a la falta de formación específica. Todo esto no puede sino tener consecuencias nefastas para la calidad de la sanidad o cualquier otro servicio público que se enfrente a tales situaciones, cada vez más comunes.

    La figura del intérprete en los servicios públicos no se debe ver como un gasto esquivable o innecesario, sino como un gasto ordinario, una necesidad como la luz o el agua, una agilización de las prestaciones, una manera de ahorro (evitando, como señalo Sonia, la necesidad de una nueva cita para un nuevo diagnóstico, o incluso una demanda por un error médico).

    Está claro que también es importante que la sociedad sea consciente de la importancia de la figura del intérprete en los servicios públicos, que conozcan cuáles son sus funciones, cómo están formados y el porqué de esta formación. Tampoco debemos olvidarnos de la necesidad que tienen los intérpretes de preparar sus intervenciones. De esta forma, los profesionales del servicio en cuestión podrán exigir un servicio de calidad y no les darán “gato por liebre”

    Finalmente, ya que es difícil que cada hospital cuente con un intérprete para estos casos, y más difícil aún es contar con un intérprete que pueda abarcar todos los idiomas que se puedan llegar a necesitar, otras soluciones “parche” serían la interpretación telefónica, la interpretación mediante videoconferencia o el software multilingüe interactivo.

    De todas estas alternativas, personalmente, la más efectiva me parece la interpretación mediante videoconferencia, ya que así no se perderá la comunicación no verbal y las partes podrán “conocer” al intérprete lo que les proporcionará más confianza. Sin embargo, para que este tipo de interpretación funcionara, el servicio tendría que ser de 24 h. los 365 días del año, ya que la necesidad de un intérprete puede surgir en cualquier momento.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 21:34 |
      ¡Es cierto! La mediación cultural no puede reducirse a la simple lectura de un folio-ficha-hoja de papel, pero la pantalla tampoco debería sustituir nunca a la presencia (física o virtual) del traductor-intérprete. Me refiero a que las TICs deben emplearse «con sentidiño»: el sujeto que traduce e interpreta debería estar siempre al otro lado y no ser reemplazado, automáticamente, por una voz en off previamente grabada en varios idiomas en los estudios de doblaje. La interacción está llena de imprevistos que jamás podrá resolver la traducción/interpretación automáticas.
  • Eloy Rodríguez

    Eloy Rodríguez

    09 Diciembre 2010 a las 13:35 |
    Esta iniciativa do Servizo Galego de Saúde é moi positiva, e opino que supón un gran avance no recoñecemento da importancia que ten a T&I nos Servizos Públicos. Ademais, a publicación destes panfletos da conta de que a sanidade galega entendeu o que supón a migración.

    A idea polo tanto é boa, pero o resultado non tanto. O uso destes panfletos pode resultar moi útil nunha consulta médica se o que se pretende é un apaño comunicativo, que podería non darse dada a calidade dos mesmos, pero opino que non serven para nada máis.

    Un bo trato no ámbito da saúde é esencial polas características e circustancias nas que se levan a cabo as consultas, tódolos centros sanitarios traballan con PERSOAS. Estes panfletos poden facilitar a comunicación, si, pero non facilitan a relación persoal sanitario/paciente, unha relación esencial que poderán interpretar os intérpretes, que tamén son persoas. Ademais, esta relación pode ser moi distinta segundo a orixe dos pacientes, aspecto que sempre ten en conta un intérprete profesional.

    Mais ala dos erros presentes nos panfletos, estes dan moitas cuestións por supostas, e olvidan outras tantas de vital importancia, moitas delas xa comentadas, que afectan seriamente tanto á calidade como á finalidade destas frases e debuxos.

    A solución máis efectiva sería a posta en marcha dun servizo de interpretación, xa sexa en plantilla ou non, para poder tratar estas situacións con garantía, calidade, profesionalidade, e moi especialmente con respeto. Os centros de saúde máis importantes deberían contar, pois, cun servizo de interpretación permanente, servizo que, por outra parte, xa está presente en hospitais importantes a nivel nacional. Neste último caso, cómpre mellorar este servizo, adoptando unha situación laboral de calidade, e contratando a persoas cualificadas para o posto, é dicir, INTÉRPRETES.
    • jyuste

      jyuste

      10 Diciembre 2010 a las 21:47 |
      Moitas son as empresas que están a ofrecer ese servizo do que falas, contratando personal «nativo» sen formación ningunha en tradución e interpretación porque o que lles importa son os cartos e non a calidade do servizo.
  • Sonia López Villar

    Sonia López Villar

    09 Diciembre 2010 a las 17:32 |
    Tras haber leído algunos de los comentarios de mis compañeros, me gustaría antes que nada expresar mi acuerdo en cuanto a que se trata de una buena iniciativa por parte de la Xunta. En mi opinión, ya era hora de que las autoridades sanitarias se diesen cuenta de que el “paisaje étnico” de Galicia está cambiando y seguirá haciéndolo.
    Personalmente, creo que éste también ha sido un intento de reducir costes; un intento en el que el gobierno ha pretendido reemplazar un intérprete por unos simples dibujos. La labor de un mediador cultural como ser “que actúa” en un acto comunicativo, no puede ser sustituida por un papel “que muestra”. Debe ser reforzada por este tipo de herramientas si cabe, ya que los dibujos podrían ayudar a la labor de un intérprete. Este hecho resulta todavía más llamativo cuando uno piensa que en Galicia se oferta la titulación de Traducción e Interpretación en Vigo.
    Al leer este artículo me he acordado de una película que he visto titulada "Desert Flower" o "Fleur du désert" en su versión francófona. Os la recomiendo a todos y también recomiendo la lectura del libro sobre el que se basa esta película. En ella, se ve una escena concreta en que la protagonista (una inmigrante somalí en Londres) acude a un centro médico debido a los fuertes dolores que sufre tras una ablación. En dicho centro, el médico tras una exploración, durante la cual la mujer se siente humillada, intenta explicar a dicha paciente qué le está sucediendo. Al no poder comunicarse con ella, llama a un enfermero (no enfermera) somalí para que interprete lo que está diciendo. Lo que interpreta el hombre merece ser visto. Por tanto, me limitaré a exponer mi opinión. Y es que al no haber intérpretes en este tipo de situaciones y otras, se suele recurrir a lo que se “tenga a mano”. Estas personas desempeñan una labor para la que no han sido formados. Y esto nos lleva a uno de los principales problemas de nuestra carrera: El intrusismo laboral. Atemporal y persistente, se basa desde mi punto de vista en la falta de concienciación de las personas ajenas a la mediación cultural sobre la necesidad de calidad y formación para ello.
    “Sabiendo idiomas, eso lo hace cualquiera”. ¿Cuántas veces hemos oído algo así? Por eso tantas faltas de ortografía en las traducciones de estos dibujos. Por eso tanto ahorro en los presupuestos al prescindir de traductores e intérpretes para labores tan cruciales como las desempeñadas en relación con la salud de las personas. Y por eso mientras no cambie la situación actual seguiremos llevándonos las manos a la cabeza únicamente nosotros, traductores e intérpretes, al ver cosas de este tipo.
  • Floris Holsters

    Floris Holsters

    11 Diciembre 2010 a las 21:38 |
    D’un côté, après avoir lu cet article, j’ai tendance à utiliser un langage qui fourmille des gros mots pour critiquer le comportement de la Dirección de Asistencia Sanitaria del Servicio Gallego de Salud de la Xunta de Galicia. De l’autre côté, nous devons remercier les responsables d’avoir publié cette horrible traduction car ils ont indirectement, et peut-être inconsciemment, démontré la nécessité de traducteurs et d’interprètes professionnels dans les services publics. Par conséquent, je suis complètement d’accord avec les énoncés de M. Yuste Frías disant qu’un locuteur natif ne maîtrise pas mieux sa langue maternelle que sa langue étrangère. Malheureusement, il existe toujours la mauvaise conception sur la traduction et l’interprétation dans le monde non-professionnel.
    Comme nous avons vu pendant les cours, nous, futurs traducteurs et interprètes professionnels, ne traduisons pas uniquement des mots, des unités linguistiques, mais également des coutumes, des usages traditionnels, bref, des cultures entières. Si la personne qui traduit n’est pas au courant de cette notion, une traduction impeccable sera impossible. L’impur devient pur en maîtrisant les cultures, le traducteur-interprète devient complet à condition qu’il est professionnellement formé. Sans tenir compte de leurs pauvres traductions, je pense que l’initiative d’introduire des pictogrammes afin de faciliter la communication entre les médecins et, dans ce cas, les femmes enceintes d’origine étrangère est positive, pourtant insuffisante. Tout comme une machine à traduire ne pourra jamais remplacer le traducteur, un pictogramme ne pourra jamais remplacer l’interprète. Là où le traducteur-interprète est capable de transmettre la moindre nuance, une traduction assistée par ordinateur ou un simple pictogramme échoue. Il est évident que cela serait une solution facile et surtout bon marchée, mais pour la conservation et la protection de notre profession nous devons saisir des deux mains chaque opportunité de démontrer la nécessité de notre présence dans le monde professionnel.
    • jyuste

      jyuste

      14 Diciembre 2010 a las 01:21 |
      Absolument! Rien ne peut remplacer notre présence physique si l'on veut bien faire les choses.
  • Sabela Martínez Álvarez

    Sabela Martínez Álvarez

    14 Diciembre 2010 a las 00:46 |
    Al igual que casi todos mis compañeros, entiendo esta iniciativa como algo importante ya que significa que los profesionales sanitarios, e incluso la sociedad, se dan cuenta de que existen otras culturas que necesitan este servicio público. Sin embargo, no logro entender el fin para el que están diseñados estos “pictogramas”. Como ya se apuntó anteriormente, algunas mujeres embarazadas puede que no sepan leer, otras, a lo mejor, no quieren hablar con el médico si no está presente su marido o su padre, algunas necesitarán contarle al doctor su vida, su historia, sus antecedentes clínicos… En definitiva, lo que quieren estas mujeres es COMUNICARSE con el médico que les va ayudar en algo tan importante como su embarazo y eso un papel, aunque tenga toda la buena intención del mundo, no lo va a conseguir.

    ¿Quién no llamó a su compañía de teléfono y se pasó 20 minutos hablando con un contestador automático? Pienso que una sensación parecida pueden sentir estas mujeres. El médico les hace una pregunta y por mucho que ellas quieran contestar, en realidad, da igual lo que digan ya que él no puede entenderlas.

    Esto pone de manifiesto el desconocimiento de la sociedad en general sobre el trabajo de un traductor-intérprete. Es necesario recalcar el hecho de que, como en muchas otras profesiones, existe un protocolo de actuación para traductores e intérpretes en los servicios públicos. Este protocolo garantiza que nuestra intervención tendrá éxito y que nuestro trabajo es serio y, sobre todo, necesario. De entre las acciones que debemos desarrollar antes de intervenir en un caso de traducción/interpretación de una interacción médica, me gustaría recordar aquí las siguientes: hablar con anterioridad con el profesional sanitario sobre el paciente, conocer los datos personales de la persona que vamos a interpretar, conocer la duración concreta de la intervención, conocer exactamente el lugar donde se va a celebrar, indicar al doctor las pautas a seguir con el paciente (que la mirada del doctor vaya siempre dirigida al paciente y no a nosotros), etc. Es preciso demostrar al médico que hay muchos factores a tener en cuenta para que esa consulta tenga éxito y que nosotros estamos allí para hacerlo realidad. No debería ser necesario demostrar que al igual que el médico los traductores-intérpretes también somos profesionales, y que, de la misma forma, somos imprescindibles para curar al paciente. Sin los traductores-interpretes la recuperación y la confianza de un paciente en este servicio público nunca llegará a producirse.
    • jyuste

      jyuste

      14 Diciembre 2010 a las 01:21 |
      Haces muy bien en recordar el protocolo de actuación que estuvimos viendo con sumo detalle en clase para toda traducción/interpretación dentro del ámbito sanitario.
      Las acciones estratégicas que deben seguirse antes, al comienzo, durante y después del ejercicio profesional de nuestra actividad jamás podrán ser realizadas por una máquina. Ahora bien, ello no significa en absoluto que debamos prescindir de las TICs. Antes bien todo lo contrario: las nuevas tecnologías nos facilitan mucho las tareas al mismo tiempo que pueden aumentar enormemente su eficacia.
  • Pilar Martínez Maneiro

    Pilar Martínez Maneiro

    14 Diciembre 2010 a las 08:07 |
    El SER-GAS(to)
    En el transcurso de las últimas semanas todas las cuestiones tratadas en el aula del profesor Yuste iban en la misma dirección: la creación de un banco de traductores e intérpretes. Para ser justos, hay que decir que ha sido una iniciativa que el profesor de traducción jurada en los Servicios Públicos nos ha ido contagiando a través de la administración de diferentes píldoras. Debido a esto, me he convertido en una pequeña investigadora para, además de hacer este comentario, conocer alguno de los entresijos de la Sanidad Pública Gallega así como reflexionar sobre ello. De esta manera, se trata de un trabajo abierto e interactivo, de proximidad y contacto con lo estudiado. El planteamiento parte de que el mediador cultural es el objeto y su actuación en el triángulo médico-intérprete-paciente es el objetivo.

    La mayoría contamos con un familiar directo o indirecto, amigo o conocido que trabaja en la Sanidad Pública Gallega así que tomando esto como punto de partida, me ha sido relativamente asequible ponerme en contacto con personal sanitario en activo en dos de las cuatro provincias gallegas. Asimismo, he entrevistado a personal sanitario tanto de un complejo hospitalario como de un centro de atención primaria. Desgraciadamente, aunque las respuestas han sido de lo más variopintas todas van a converger en una realidad no muy halagüeña para nosotros, los futuros traductores e intérpretes. En este sentido, no sé qué me ha sorprendido más: el hecho de que no contaran con intérpretes o que no supieran que existe una figura encargada de servir de mediador cultural. Como es lógico en ciertos casos sí que sabían que existíamos ya que guardan conmigo una relación directa. Con todo, hubo quien se extrañó de la presencia de profesionales como que ejercieran esta labor lingüística ya que “siempre hay alguien que chapurree inglés”. Ésta, sin duda, ha sido la respuesta más suave con la que me he quedado. Las verdaderas perlas llegan de la mano de aquellos falsos mitos con pies de barro: “ Hombre, siempre hay alguien que sabe algo de idiomas por ejemplo aquí tenemos a un celador que fue inmigrante en Alemania” y yo me pregunto: si viene un alófono ruso ¿también le hablamos en alemán? Por otra parte, contamos con los que se creen emperadores lingüísticos: “bueno, te diré que la gran mayoría de la terminología que se utiliza tiene un origen greco-latino con lo cual es lo mismo en todas las lenguas”. Nadie niega que este tipo de terminología cuenta en su mayoría con étimos latinos y griegos pero ¿qué hay con la gramática? ¿también es universal? Francamente, tengo mis reservas en cuanto a que hayan leído a Chomsky, de igual manera, yo tampoco conozco a eruditos en materia de medicina. No puedo dejar atrás otra perla como: “Te diré que la comunicación es universal” ¡Lo que es universal es el dolor de cabeza! Lo que quiero decir es que ven que no somos todos iguales pero no caen en que es necesario conceder un espacio de actuación para interpretar y traducir esa diferencia ¿por qué sucede esto? porque no para todos significa lo mismo esa diferencia. Muy a nuestro pesar existe una idea generalizada con connotaciones negativas hacia este vocablo.

    Después de escuchar atentamente todo aquello que estaban compartiendo conmigo les propuse un hipotético caso práctico con el fin de que fueran ellos mismos los que sintieran, como profesionales de la medicina que eran, la necesidad de un profesional lingüístico en tanto que mediador cultural. El caso fue el siguiente:

    Escenario: Hospital Xeral de Vigo, planta 7, Cirugía.
    Hora: 09:45 a.m.
    Protagonista: inmigrante jordana en el paritorio

    Abir Abur-Abi, que es como se llama nuestra protagonista, es una mujer embarazada que se presenta en urgencias en el hospital quejándose de un fuerte dolor en el vientre. Ella asustada pide ayuda al personal que allí se encuentra valiéndose de una quincena de palabras en castellano. El conjunto médico presente hace gala de su profesionalidad y buena condición humana y deciden atenderla de inmediato aún sabiendo que es una “sin papeles” pues a su entender ellos están para ayudar a las personas y no a las banderas. Con todo, después de llevarla a una sala y explorarla, los médicos advierten un sangrado sospechoso con lo cual toman la decisión de que hay que intervenirla porque intuyen que se puede tratar de un embarazo extrauterino. En tal contexto, le comunican la situación a la mujer a través de gestos y palabras en castellano a su entender universales, esto es: Tú (señalan con el dedo a la mujer) tener mal aquí (dirigen la mano al vientre de Abir) embarazo (señalan vientre) extrauterino (esta es una palabra Universal). Aquí nos encontramos con un problema que es el de explicarle a la chica qué significa eso de “extrauterino” ya que aunque le pueda sonar la palabra no tiene por qué saber a qué se refiere. Tanto el médico como la enfermera no pueden explicarse porque no disponen de los conocimientos lingüísticos necesarios. Deciden pues no explicarle más pero se dan cuenta de que debido a su afección la chica necesita que la operen y, por lo tanto, necesitan que firme unos papeles conforme es consciente de que se va a enfrentar a una intervención quirúrgica que como todas podría entrañar ciertos riesgos. Otra vez, nos encontramos en la misma situación: comunicarle a Abir que su problema requiere de una operación y que tiene que firmar su consentimiento. En este caso me responden que siempre hay alguien que sabe algo de inglés o francés por parte del personal de allí y que incluso, en ocasiones, contactan con algún amigo del paciente que lleve más tiempo y que por lo tanto tenga más conocimiento que ellos. En cualquier caso, el “modus operandi” no es el correcto ya no sólo por el bienestar de Abir sino también por lo que debería ser la responsabilidad y tranquilidad de los propios facultativos.

    La encrucijada cultural de esta ciudadana alófona comienza cuando un simple dolor en la parte inferior del vientre se convierte primero, en un parto de urgencia y, después, en todo un mar de confusión; pues no es capaz de entender ni de hacerse entender. Todo sucede a su llegada a este complejo hospitalario vigués. Abir Abur-Abi que es así como se llama nuestra protagonista se ve huérfana pues no consigue contactar con una voz amiga que le ayude en lo que está siendo para ella un auténtico calvario.

    Esta situación no esta libre de presentarse en cualquier centro sanitario gallego y del mundo ya que es tan real la “existencia” de extranjeros, inmigrantes como la “ausencia” de mediadores culturales.

    Después de este caso hipotético les pedí que rebobinaran para volver a escuchar la historia pero esta vez acompañados de la mano física, virtual o digital de un mediador cultural. La situación suponía una mejora tanto para el paciente como para el personal sanitario. Ahora bien, ¿queréis saber cuál ha sido su respuesta? Seguro que ya habéis dado con ella. “E qui li qua”. Nada más y nada menos: ¡No hay dinero para más personal sanitario que es necesario y van a contratar a intérpretes! (también se recordó el recorte salarial)
    Al parecer somos un gasto.

    Como colofón final, me ha dado mucha rabia reconocer y afirmar que no todos han sabido “entender” la importancia de nuestro trabajo. Con todo, estimo necesario recordar una cita de Benjamín Franklin que decía que “La llave que se usa constantemente, reluce como plata: no usándola se enmohece. Lo mismo pasa con el entendimiento."
    • jyuste

      jyuste

      14 Diciembre 2010 a las 14:08 |
      ¡Excelente trabajo de campo y magnífica puesta en escena virtual! El juego de palabras del título de tu comentario tampoco está nada mal. ¡Ojalá la Administración aprenda, algún día, a sacarle brillo plateado a la llave de la comunicación transcultural!
      • Pilar Martínez Maneiro

        Pilar Martínez Maneiro

        15 Diciembre 2010 a las 20:02 |
        Totalmente de acuerdo. Con todo, creo que lo más beneficioso es empezar a levantar calles, carreteras y puentes aunque sea a través de la profesionalización de pequeños equipos organizados de trabajo en lugar de "esperar" a que una empresa “entienda la necesidad” y, en consecuencia, se decida a construir autopistas. El camino se hace recorriéndolo así que lo que ahora puede verse como un auténtico callejón sin salida en realidad se trata de un acceso a una senda ilimitada de itinerarios administrativos en el que puedan circular todos los viajeros sin temor a la privación de explicación de las diferentes señales culturales con las que puedan toparse en su andadura individual.
  • Ángela da Cuña

    Ángela da Cuña

    18 Enero 2011 a las 19:22 |
    Hay que decir que la iniciativa por parte de la Xunta está muy bien, pero me parece increíble que una institución cuente con tantas erratas como las que podemos ver en los pictogramas publicados por la Dirección de Asistencia Sanitaria del Servizo Galego de Saúde de la Consellería de Sanidade. ¿Cómo es posible que con los innumerables medios con los que hoy en día disponemos se realice un trabajo tan pésimo?, ¿dónde se encontraban los revisores y correctores entonces?. No acabo de entender cómo pueden darse este tipo de errores tratándose de una institución. Como dije antes, la iniciativa está bien pero pienso que no es suficiente ya que, fuera de esos pictogramas, ¿cómo se puede comunicar, por ejemplo, un médico con un paciente inmigrante que no entienda nada de castellano?. Debería haber gente preparada y capacitada para desenvolver un papel de mediador entre el médico y el paciente, pero ya no sólo en este ambiente hospitalario, sino también en la administración en general.
    Volviendo a los pictogramas, existen innumerables erratas. Para empezar la primera versión que presenta la Xunta está en castellano, que tratándose de la Xunta de Galicia no debería de ser ese el idioma empleado. También podemos comentar, por ejemplo, en el pictograma traducido al gallego, comienza tuteándose al paciente y, al mismo tiempo, lo trata de usted, ¿pero qué es esto?; falta de signos de interrogación, falta de documentación sobre el tema, falta de comprensión y redacción, falta de concordancia… Hay muchísimos ejemplos que ya han mencionado nuestros compañeros en anteriores comentarios, así que voy a prescindir de ellos. Una vez más sólo me queda decir que no doy crédito a que en una traducción intersemiótica, aparentemente simple, existan tantos errores y mucho menos tratándose de un servicio público promovido por la Xunta.
  • Eva María

    Eva María

    27 Abril 2011 a las 21:50 |
    Lo primero, felicidades por tu fantástica Píldora T&P, José.
    MUJER EMBARAZADA INMIGRANTE BUSCA INTÉRPRETE QUE NO SEA DE PAPEL http://bit.ly/iX9tiQ
    La verdad, siento curiosidad por saber si algún profesional sanitario ha visto el vídeo, porque desde luego es para que lo vieran todos...

    Al visualizarla, me han surgido algunas preguntas que voy a agrupar en tres bloques:

    1.- Se supone que esa guía es para que se "comuniquen" el personal sanitario y los inmigrantes, vale, pero hay un pequeño inconveniente... ¿van a enseñar a todo el personal sanitario a leer árabe, chino y ruso para que puedan realizar las preguntas de la guía con el fin de "entenderse" con ellos? ¿O se las van a memorizar de aquella manera para formulárselas al paciente como si de loros se trataran? ¿Y si el paciente no les entiende (que sería lo más normal) o no sabe leer ni siquiera para poder señalar una respuesta? Privar a una persona que asiste a un centro sanitario de poder mantener una comunicación fluida me parece algo tremendo, y más teniendo en cuenta que estamos jugando con la salud... en este caso, una embarazada necesita HABLAR para expresar claramente lo que siente: los dolores, las contracciones... necesita comunicarse con el médico, y desde luego la fluidez en esa situación no la puede reflejar un trozo de papel. ¿Qué pasaría si surgieran complicaciones durante el parto? ¿Nos comemos el hecho de informar a la paciente de lo que ocurre en ese momento a su alrededor para intentar, al menos, tranquilizarla con lo que se le va a hacer, cómo se va a actuar, los posibles riesgos, etc.?

    2.- En referencia al caso concreto del árabe: el estándar (que es la lengua de lectura y escritura) no es la lengua nativa de ningún árabe, por lo que tenemos muchas papeletas de que la paciente no entienda ni jota de lo que hay ahí escrito por mucho que se lo señales, ya que un altísimo índice de la población marroquí (que al menos en la Región de Murcia compone la mayoría de la población inmigrante procedente del Magreb) es analfabeta. Y en caso de responder de viva voz, lo hará en dialectal porque es lo que les sale de forma natural (y más cuando son originarios del Norte de África). Para hacernos una idea de la complejidad de esta lengua, solo en Marruecos hay tres grandes dialectales: el del norte, el del centro y el del sur, y muchos marroquíes ni siquiera hablan marroquí, sino que su lengua materna es el tamazigh (bereber). Y dentro de cada variedad existen diferentes diversificaciones, por supuesto. Y lo mismo pasa con el chino: recordemos que tenemos el chino mandarín y el chino cantonés, y la paciente no tiene por qué saber necesariamente leer kanjis ni conocer la variedad mayoritaria. ¿Qué hacemos entonces con aquellas pacientes que no sepan leer? ¿De verdad esos dibujos "universales" reflejan claramente la pregunta que se les hace? Sinceramente, no lo creo... ni que lo reflejen, ni que sean universales.

    3.- ¿Qué hay del salto cultural que (innegablemente) existe al tratar con las mujeres musulmanas? El papel no puede actuar como mediador entre dos partes que no se entienden ya no solo por la diferencia entre las lenguas, sino porque es muy posible que el traductor-intérprete-mediador tenga que ejercer como punto de enlace para explicar a ambas partes aspectos culturales que pueden entorpecer la comunicación y que necesitan irremediablemente una explicación por parte de un profesional de carne y hueso. Convencerlas para que se quiten el velo a la hora de hacerse un TAC no es tarea fácil (parte de mi familia trabaja como personal sanitario y ya me han contado más de una historia para no dormir), y pedirles que se desnuden para que un médico las reconozca, más difícil aún.

    Y después de este rollo, solo se me ocurre decir como puntilla final que se me ocurre que, en caso de no llegar a entenderse, siempre se les puede hablar a gritos como si en lugar de ser alófona, fuera sorda... es una situación que he visto varias veces y que no deja de resultarme cómica (ver cómo una enfermera le explica a una señora inglesa que la van a subir a la planta de arriba mientras le grita y le señala el techo como si de ETE se tratara tiene su gracia... aunque si me pongo en el lugar de la pobre señora, lo cierto es que me da hasta miedo).
  • Florianne Le Pen

    Florianne Le Pen

    25 Febrero 2012 a las 22:02 |
    “Peut on se passer de la présence physique ou virtuelle en milieu social dans le domaine sanitaire de la médiation sociale?” et “ Peut-on vraiment remplacer l’interprète en milieu social par des pictogrammes trop mal traduits?”À ces deux questions, formulées en cours de Traduction de textes juridiques et administratifs français-espagnol-français, je répondrai que non, c’est impossible, car une personne immigrante qui a besoin d’un interprète a besoin d’un être humain, qui comprenne ses besoins et qui possède la capacité d’éprouver de la compassion pour cette personne, afin de l’aider au mieux et de s’adapter le mieux possible à ses besoins. Une personne inmigrante aura besoin, en plus d’un interprète, d’une personne qui l’écoute et la soutienne, d’une personne qui connaisse le mode de fonctionnemet du pays dans lequel elle se trouve et qui puisse lui en expliquer les rouages. Cela lui permettra, comme vous le dites dans la vidéo, d’avoir les mêmes chances d’accès aux soins et plus généralement, à tout ce à quoi les natifs du pays ont droit. Sans la présence de l’interprète en milieu social, il est impossible que la personne se sente entourée et comprise, ce qui est un de ses droits les plus fondamentaux. Je tiens d’ailleurs à saluer l’initiative du groupe TIP concernant la création d’une banque galicienne de traducteurs et interprètes en milieu social. Il est injuste qu’une personne immigrante qui ne comprend pas la langue espagnole (ou n’importe quelle langue d’ailleurs) ne puisse pas accéder à la même qualité de soins qu’une personne native du pays. En effet, et surtout dans le domaine de la santé, cela est très important car si une personne ne peut pas décrire avec précision ses symptômes comment pourra t-elle recevoir les meilleurs soins? En ce qui concerne les pictogrammes, qui ne changent pas d’une langue à l’autre, ils ne me paraissent pas le moins du monde adaptés aux besoins des personnes. En effet, la traduction, ce n’est pas seulement traduire des mots, mais au contraire traduire pour une culture et une conception du monde différente de la nôtre. Or qui nous dit que les concepts qui s’appliquent en Espagne se perçoivent de la même façon dans d’autres pays? Toute personne immigrante mérite d’avoir affaire à un être humain qui comprenne sa vision des choses et l’aide à la transmettre à la personne avec laquelle elle doit communiquer. L’interprétation en milieu social ne peut se faire que grâce à des êtres humains, non à des morceaux de papier.
  • Juan Canosa

    Juan Canosa

    26 Febrero 2012 a las 21:16 |
    Algunos organismos establecen panfletos e instrucciones básicas encuadernadas con la finalidad de prestar ayuda a personas pertenecientes a otras realidades culturales que se establecen en nuestro país o viceversa. Estos panfletos constan de varias imágenes que acompañan a unas frases sencillas. Digamos que es un buen ejemplo de paratextualidad, pero para que una persona de otra entidad cultural llegue a comprender en la lengua meta las instrucciones o incluso unas imágenes diferentes, hay que realizar un esfuerzo de desverbalización complejo. Puede que haya etapas del embarazo que en otros países se representen con otras imágenes. Para ello, se necesita un intérprete especializado en el medio sanitario que sepa descodificar cada una de las etapas del embarazo a una mujer inmigrante. Hay instrucciones que no bastan con las imágenes y hay que explicitarlas ante la presencia de un experto médico. El hecho de que se trate sobre todo de mujeres inmigrantes no debe ser un tema peliagudo para algunos médicos, sino instructivo e incluso enriquecedor. Puede ayudar a conocer otros sistemas sanitarios e incluso otras ramas de la medicina que emplean otros términos u otras especificaciones para las etapas del embarazo. Incluso para el intérprete puede ser una lección útil para controlar los sentimientos y las emociones al entablar un acto comunicativo entre el médico y la paciente. Se necesita llevar a cabo una estrategia única para que el acto comunicativo no llegue a convertirse en un vacío. La tendencia de algunos médicos es hablar directamente con el intérprete, ignorando por el completo la presencia de la mujer encinta. Esto puede provocar una distorsión comunicativa en la que la paciente se siente excluida del triángulo de actantes. El médico, en ausencia de conocimiento de la lengua y de la cultura de su paciente, debe emplear un lenguaje comprensivo y escueto para poder comunicarse. El intérprete, por su parte, debe ceñirse estrictamente al protocolo establecido respetando los turnos de habla de los participantes.
  • Martina Corral

    Martina Corral

    28 Febrero 2012 a las 01:36 |
    «Est-ce que l´on peut se passer de la présence physique ou virtuelle en milieu social dans le domaine sanitaire de la médiation social ?» et «Pour communiquer avec les femmes, peut-on vraiment remplacer l´interprète social par de l´interprète en papier?»

    No rotundo. Si no queda más remedio de acuerdo, pero creo que la Administración debería prestar una mayor atención a este tema puesto que es algo delicado y un malentendido en esas situaciones puede tener consecuencias trágicas.

    Como nos explicaba una profesora, incluso una persona que domine bien la lengua del país extranjero en el que vive, puede llegar a un hospital con un problema y por la carga emocional y la tensión del ambiente (además de la dificultad para comprender cierto lenguaje médico) puede bloquearse y no entender lo que se le pregunta o puede no ser capaz de expresarse correctamente. Cuando se trata de la salud de las personas, no deben producirse malentendidos o, al menos, hay que tomar las medidas necesarias para evitarlos.

    El trabajo del intérprete va mucho más allá de traducir palabras o frases, también traduce el lenguaje no verbal, el lenguaje de las emociones y ejerce de mediador transcultural, por eso es tan importante su presencia física en el lugar y, evidentemente, un papel nunca podrá substituirlo.
  • Juan Traducción

    Juan Traducción

    23 Marzo 2012 a las 04:08 |
    Algunos organismos establecen panfletos e instrucciones básicas encuadernadas con la finalidad de prestar ayuda a personas pertenecientes a otras realidades culturales que se establecen en nuestro país o viceversa. Estos panfletos constan de varias imágenes que acompañan a unas frases sencillas. Digamos que es un buen ejemplo de paratextualidad, pero para que una persona de otra entidad cultural llegue a comprender en la lengua meta las instrucciones o incluso unas imágenes diferentes, hay que realizar un esfuerzo de desverbalización complejo. Puede que haya etapas del embarazo que en otros países se representen con otras imágenes. Para ello, se necesita un intérprete especializado en el medio sanitario que sepa descodificar cada una de las etapas del embarazo a una mujer inmigrante. Hay instrucciones que no bastan con las imágenes y hay que explicitarlas ante la presencia de un experto médico. El hecho de que se trate sobre todo de mujeres inmigrantes no debe ser un tema peliagudo para algunos médicos, sino instructivo e incluso enriquecedor. Puede ayudar a conocer otros sistemas sanitarios e incluso otras ramas de la medicina que emplean otros términos u otras especificaciones para las etapas del embarazo. Incluso para el intérprete puede ser una lección útil para controlar los sentimientos y las emociones al entablar un acto comunicativo entre el médico y la paciente. Se necesita llevar a cabo una estrategia única para que el acto comunicativo no llegue a convertirse en un vacío. La tendencia de algunos médicos es hablar directamente con el intérprete, ignorando por el completo la presencia de la mujer encinta. Esto puede provocar una distorsión comunicativa en la que la paciente se siente excluida del triángulo de actantes. El médico, en ausencia de conocimiento de la lengua y de la cultura de su paciente, debe emplear un lenguaje comprensivo y escueto para poder comunicarse. El intérprete, por su parte, debe ceñirse estrictamente al protocolo establecido respetando los turnos de habla de los participantes.

Comparta su comentario

Usted está comentando como invitado. Autentificación opcional debajo.

Agregar Sitio a FavoritosAgregar Pagina a FavoritosHacer Pagina de InicioEnviar Email con esta PaginacontaImprimir esta Pagina
Back to Top
Profesor Titular de Universidad
Investigador Principal del Grupo de Investigación T&P
Director de los programas Web-TV Zig-Zag, Exit y Píldoras T&P

Direcciones electrónicas:
Correo electrónico: jyuste@uvigo.es
Sitio web personal: http://joseyustefrias.com
Sitio web T&P: http://paratraduccion.com
Sitio web Academia.edu: http://uvigo.academia.edu/JoseYusteFrias 

 

Dirección postal:
Facultade de Filoloxía e Tradución
Departamento de Tradución e Lingüística
Campus de Vigo
UNIVERSIDADE DE VIGO
36310 VIGO (ESPAÑA)
Tel.: + 34 986 812 331
Fax: + 34 986 812 380

 




 

Sígueme en Facebook
Sígueme en Twitter
RSS