Desvelando miradas 6: el burka como excusa

Desvelando miradas 6: el burka como excusa

En Desvelando miradas 5 vimos cómo el tema del velo islámico está siendo el caballo de batalla de la extrema derecha en Europa para llevar a cabo una política de discriminación y xenofobia musulmanas caracterizada por la no traducción del Otro y la constante manipulación en la paratraducción del símbolo del velo islámico, máxime si este es integral como en el caso del burka. Tal y como rezaba el titular de un artículo de opinión de El País en 2009, el burka llega a nuestras puertas. Al implicar la no visibilidad de la persona, el uso del velo integral no sólo choca y perturba a los occidentales sino que hace aumentar los mismos discursos islamófobos comentados en Desvelando miradas 5. Quienes nos dedicamos a traducir e interpretar entre lenguas y culturas sabemos que, desde el fomento del odio como única perspectiva de organización social, jamás puede haber traducción alguna del Otro. Con todas las polémicas generadas voluntariamente en toda Europa en torno al velo islámico y sus diferentes modalidades, quienes nos dedicamos a enseñar a traducir e interpretar nos hacemos preguntas como estas: ¿cómo se está percibiendo el mundo musulmán por parte del occidental que debe hacer gala de la máxima neutralidad posible cuando ejerce como traductor e intérprete en los servicios públicos donde acuden mujeres musulmanas con velo?; ¿con qué esquema mental estará actuando el traductor e intérprete occidental a la hora de interpretar la cultura musulmana cuando desconoce por completo que gran parte del capital simbólico de dicha cultura reside en la forma «religiosa» de vestirse? El conocimiento y el reconocimiento del valor que cada símbolo tiene en cada cultura resultan ser parámetros esenciales para definir el papel del traductor e intérprete en sus diferentes actuaciones. La ignorancia supina en la lectura, interpretación y traducción de los símbolos a las que nos tienen acostumbrados nuestros políticos en temas de traducción intercultural permite, por ejemplo, la osadía de comparar el burka con una careta de Mickey, tal y como hizo  el portavoz del partido en el poder en Francia, Frédéric Lefebvre.

El 11 de abril de 2011 entró en vigor en Francia la ley del 11 de octubre de 2010 cuya aplicación se publicó el 3 de marzo de 2011 en el Journal Officiel de la République française. Según la circular, está prohibido ocultar su rostro en los espacios públicos a toda persona que resida en Francia o que simplemente esté de paso por suelo francés. Para «informar» mejor a la ciudadanía, el gobierno francés ha creado una web, Visage découvert, donde se puede descargar un díptico y un cartel que publicitan toda una campaña institucional que gira en torno al eslogan «La République se vit à visage découvert». Me pregunto si hay fundamento jurídico para que exista la obligación de que nuestros rostros puedan ser reconocidos por las cámaras de vigilancia en todo momento y cada vez que salimos de casa. Al paso que vamos, dentro de unos años, ya no podremos ejercer nuestro derecho a tener una vida privada donde podamos disfrutar de la libertad individual de no querer ser reconocido.

Como cualquier otra prenda, llevar el burka, no debería ser objeto de debate. Hay mujeres que llevan burka y otras que no. Nada más y nada menos. Si el Gobierno de España pensara que las mujeres que llevan burka están en peligro porque sus maridos o sus familias ejercen sobre ellas una violencia que coarta la expresión voluntaria de su libertad individual, movilizaría todos los recursos de los que disponen los servicios sociales del Ministerio de Igualdad que, preocupado por la «violencia de género» coordina no sólo una Plataforma para la gestión del conocimiento en violencia de género sino un Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer. Muchos y costosos recursos que pagamos todos con nuestros impuestos. Ante los conflictos de libertad religiosa y de conciencia que se están generado continuamente en España con el tema del velo islámico, ¿cuáles han sido las soluciones de un Gobierno de izquierdas que cuenta con todo un Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad? En las 492 páginas del Informe Anual del Obervatorio Estatal de Violencia sobre la mujer 2010 no aparecen citadas, ni una sola vez, las palabras «velo» o «burka». ¿Por qué? ¿Será porque, en realidad, no existen «víctimas del burka» que haya que proteger? Lo que sí hay, muy desgraciadamente, son mujeres víctimas de violencia conyugal, niños víctimas de golpes o abusos sexuales, mujeres inmigrantes víctimas del comercio sexual, personas víctimas de sectas, etc. Querer prohibir una prenda como el burka, símbolo de una religión como la musulmana que, en principio, no preconiza, ni por activa ni por pasiva, la violencia ni la xenofobia, supone poner en entredicho la libertad de opinión y de culto. Ya vimos en la primera entrega de Desvelando miradas cómo nadie se ha planteado nunca en Europa prohibir el uso del velo de las monjas o romper todas las celosías de los conventos de clausura porque no podamos identificar el rostro de la mujer con la que hablamos.

El burka como excusa. Terrorismo intelectual, religioso y moral contra la libertad de las mujeres es el título de un libro de combate escrito por Wassyla Tamzali, una prestigiosa feminista argelina. En él la autora califica a esta prenda de «sudario», «cárcel de tela», «instrumento de opresión» y «objeto de envilecimiento para hombres y mujeres». La entidad iconotextual desplegada en el paratexto de la cubierta del libro publicado por la editorial Saga no puede ser más explícita. Desde el umbral, el libro español supone una implacable labor de demolición del burka provocando su rechazo visual de forma «rotunda» en la propia producción paratextual que presenta e introduce el texto en el mundo editorial occidental. En una entrevista publicada en el periódico Público Wassyla Tamzali llegó a afirmar que el burka «Te quita la identidad, eres sólo sexo» sic. Una frase que se prestó a titulares del tipo «Una mujer con burka es sólo sexo, no tiene identidad» como el que se puede leer en el portal Laicismo. El obervatorio de la laicidad o también en un portal de internet que se supone dedicado al «Diálogo intercultural». Lo que resulta revelador para quienes nos dedicamos a la docencia e investigación en traducción e interpretación es comparar el paratexto de la cubierta del libro español con el de la que se maquetó, en el mismo año, para presentar e introducir la edición francesa del texto del libro que la misma autora, junto con Claude Ber, publicó en la editorial Chèvre feuille étoilée bajo el título de Burqa ? La imagen de una planta que parece ser una especie de cactus o aloe vera en el paratexto francés. ha sido reemplazada en el paratexto español por la foto de una persona exageradamente «tapada» con algo más que la simple máscara de un burka. El velo integral se convierte así, gracias a la manipulación paratextual realizada en la cubierta de la edición española, en símbolo por excelencia de la «opresión de las mujeres» a pesar de todo lo que puedan decir las mujeres que libremente hayan decidido llevarlo.

Resulta algo contradictorio que no exista el mismo juicio de valor tan expeditivo y descontextualizado para otras prendas y accesorios femeninos genuinamente occidentales. En efecto, a pesar de las numerosas e interesantes reflexiones críticas iniciadas por autoras feministas sobre el «sexismo» imperante en las normas estéticas y vestimentarias actuales de Occidente, nadie se ha pronunciado en contra del tanga, de la minifalda, del glost, de la cirugía estética o de los tacones de aguja para erigirlos como «símbolos de la opresión de la mujer». El feminismo selectivo parece estar de moda. Si a nadie se le ocurre pensar en prohibir que las fashion-victims ocupen el espacio público porque con su culto al cuerpo podrían estar alienando la subjetividad de la mujer, ¿por qué prohibir el burka?; ¿quién está convirtiendo el símbolo del velo en símbolo identitario como arma de combate para imponer su ideología?; ¿quién teme a quién hasta el punto de no querer traducirlo?; ¿quién se empeña en manipular, una y otra vez, las paratraducciones?

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